Doña Salvadora González junto a su esposo Rommel José Suce, propietarios del Colegio “Miguel de Cervantes”, en la ciudad de Masaya.

De restaurante a centro de formación de jóvenes

Enfermedades y la determinación de aceptar a Dios fueron clave en la decisión del matrimonio Hernández- González para convertir exitoso centro de diversión en colegio Leopoldo AriasCORRESPONSAL/ MASAYA Los clientes que degustaron algún menú, tomaron whisky, champaña, cervezas o rones nacionales en el “Cheché Champán Bar”, deben sentirse contentos porque de alguna manera ayudaron en […]

  • Enfermedades y la determinación de aceptar a Dios fueron clave en la decisión del matrimonio Hernández- González para convertir exitoso centro de diversión en colegio

Leopoldo AriasCORRESPONSAL/ MASAYA

Los clientes que degustaron algún menú, tomaron whisky, champaña, cervezas o rones nacionales en el “Cheché Champán Bar”, deben sentirse contentos porque de alguna manera ayudaron en la fundación del colegio privado “Miguel de Cervantes” de esta ciudad de Masaya.

Este centro nocturno masayense tenía buena clientela, era muy famoso por su variedad de platillos y porque muchas parejas de enamorados se daban cita los viernes, sábados y domingos para participar en los bailes que se realizaban los fines de semana.

Sus propietarios Rommel José Hernández Suce conocido como Cheché y su esposa Salvadora del Socorro González Requener dejaron de estudiar por falta de recursos económicos y porque se enamoraron y juntos decidieron abrir un restaurante en el barrio San Jerónimo, el que al correr del tiempo se hizo muy famoso por su buena atención.

Rommel José nació de donde don Olinto Valle una cuadra abajo contiguo a la escuela Natalita del señor Constantino Paniagua, en el barrio Monimbó, logró cursar el segundo año de secundaria y su esposa Salvadora del Socorro, primer año en el Instituto Nacional de Masaya.

Una vez que decidieron dejar los estudios y formar un hogar, abrieron el restaurante y con préstamos que hicieron en el Banco Inmobiliario fueron mejorando el local que hoy es el Colegio “Miguel de Cervantes”.

“Trabajábamos noche y día, no nos daba tiempo para divertirnos, no salíamos a ningún lugar porque el negocio nos absorbía todo el tiempo, mucho más los días viernes, sábados y domingos que eran cuando llegaba a bailar la clientela”, recuerda la señora González Requener.

DIOS LA HIZO CAMBIAR DE IDEA PARA AYUDAR A LA JUVENTUD

Todo era alegría, el negocio dejaba buenas utilidades. Pero al correr del tiempo a Cheché, como le gusta que le digan, su médico le diagnosticó diabetes (azúcar en la sangre) y le dijo que ya no más desvelos.

Sin embargo doña Salvadora continúa luchando junto a sus hijos, pero unas hermanas religiosas que la consolaban ante la enfermedad de su esposo le decían que iba a mejorar y la instaban a que aceptara a Cristo como su Salvador, pero ella siempre decía que no podía porque tenía un restaurante con el que le daba el sustento diario a su familia.

Luego doña Salvadora sufre parálisis facial y el médico le prohíbe abrir freezer y se ve obligada a notificar a sus empleados que no puede continuar con el restaurante y que lo tendrá que cerrar.

Cuando el negocio ya tenía tres meses de estar cerrado, la visitó el licenciado Róger Villalobos para alquilar el local por 15 días, lo que aprovechó para contarle las inquietudes que tenía para abrir un colegio, lo que le causó mucha risa al funcionario del Ministerio de Educación.

Fue su primo Bismarrck Requener junto a sus primeros socios Vicente Aguinaga Martínez y Walter Luna quienes le ayudaron a fundar lo que hoy es el Colegio “Miguel de Cervantes”.

ESPOSO SE OPONÍA

Uno de los principales oponentes que tuvo que enfrentar doña Salvadora fue su propio esposo, quien temía que lo confiscaran, pese a que su fundación se dio en 1993 durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro.

“Cheché hasta amenazó a mi papá, señalándole que no me acompañara al Ministerio de Educación, porque se iba a meter en problemas”, recuerda la señora quien a pesar de no poseer un título, administra el centro que cuenta con más de 500 estudiantes en las modalidades de preescolar, primaria y secundaria .

SEIS PROMOCIONES

En sus siete años de fundación el “Miguel de Cervantes” ya ha celebrado seis promociones de centenares de jóvenes .

Ahora don Rommel José Hernández Suce, dice que es más rentable tener un colegio que un restaurante, porque aquí se forja a la juventud para que sea útil a la sociedad, mientras el otro negocio sólo puede dejar desgracia en los hogares nicaragüenses si no controlan los vicios.

A pesar de su enfermedad “Cheché “ se siente feliz y da gracias a Dios que les ha dado fortaleza para ayudar a los estudiantes que cada año llegan a matricularse para buscar como superarse.


Más tranquila con estudiantes que con bolos

Doña Salvadora González dice que a los niños de primaria sólo se les cobra media colegiatura y en secundaria hay varios estudiantes becados, lo que le da paz espiritual ya que siente que es mejor tener un centro de formación de jóvenes que uno que promueva el vicio.

“Con los estudiantes me siento más tranquila que con los bolos”, relata doña Salvadora quien una vez se negaba a recibir a Cristo por no perder el negocio que le daba para sobrevivir a ella y su familia.

Siete años después de haber cerrado el “Cheché Bar Champán” y de abrir el colegio considera que el éxito que ha alcanzado se lo debe a Dios, quien dice que siempre la ha bendecido junto a sus tres hijos.  

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