Guillermo Areas Cabrera
Una alianza con el propósito de darle continuidad al proceso democrático del país y que el acto en sí del PC de unirse a la fórmula democrática liderada por el Ing. Enrique Bolaños y el Dr. José Rizo, sea y emita la percepción ante el pueblo de Nicaragua de un acto pensando en patria y no en un “kupia-kumi” como los del pasado.
Que la biblia de prioridades de intereses políticos sea conciencia, patria, pueblo, partido y liderazgo prevalezca en Nicaragua y nos olvidemos de las prioridades históricas del político nicaragüense, estómago, líder, partido y por último los conceptos de patria y pueblo.
El PC lo único que debe de solicitar en una alianza con el PLC son sus representantes a la Asamblea Nacional, basado en su porcentaje de participación en los votos de las últimas elecciones municipales.
Representantes electos por su capacidad y honestidad no como un privilegio por pertenecer a la cúpula. ¿Para qué tener una vicepresidencia si a fin de cuentas sus funciones estarán determinadas por los deseos del partido dominante?
¿Qué objeto tiene el llenar el ego de un miembro del PC con una vicepresidencia cuando el horizonte es terminar relegado como el Dr. Virgilio Godoy? Que presidente y vicepresidente sean del PLC. El acordar ministros, secretarios generales y/o directores tampoco aporta ningún beneficio al pueblo, pues las políticas o programas a seguir no serían necesariamente las del PC y sí las del PLC, quien tiene todo el derecho a despedir inclusive a sus miembros del Poder Ejecutivo que mentalmente no acepten y cooperen en la aplicación de esas políticas y programas.
La inserción de miembros del PC en el Poder Ejecutivo debe de ser voluntad única del Presidente de la República, quien en este caso, de llegar a ser el Ing. Enrique Bolaños G., el PC tiene la garantía de que la silla presidencial estará ocupada por una persona que además de su ya demostrada capacidad empresarial, integridad moral y cívica, posee dos atributos pocas veces vistos en nuestros gobernantes: Justicia, virtud que inclina a obrar y juzgar, teniendo por guía la verdad y dando a cada uno lo que le pertenece y equidad, el actuar por el sentimiento del deber y la conciencia.
Estoy seguro que el ingeniero Bolaños llamaría a colaborar en la construcción de la Nicaragua donde deben de imperar además de capacidad, valores éticos y morales, a las personas de la alianza capaces de aportar los mayores beneficios al país sin distingo de rojo o verde y no por la obligación de un papel escrito donde se reflejen derechos a tal número de puestos. La patria no puede ser objeto de contratos donde se reparten puestos y dietas. La patria, si en realidad queremos una mejor, sólo se alcanza con sacrificios y más sacrificios.
Una alianza con dignidad, que además de garantizar la continuidad del proceso democrático, gire en torno al diseño y cumplimiento de un programa o agenda de transformación social, política y económica, así como la recuperación de los valores morales y éticos del país es lo más conveniente en estos momentos para la patria y el PC. El ir a las elecciones significa tener el líder con el carisma necesario, tener organización, los temas de campaña y algo que según Tip O’Neill cada día se necesita más: dinero, dinero y más dinero. ¿Qué posee el PC? No veo en él en estos momentos la persona capaz de entusiasmar y atraer multitudes para llevarlos a un triunfo electoral. Ni aún uniéndose a los otros minigrupos políticos; falta organización.
El otro factor clave es dinero. ¿Estará el capitalismo verde listo y deseoso de arriesgarse con el PC o su olfato le indica que hay que presionar por la alianza? En las elecciones municipales no cabía alianza, el PC tenía que contarse. Ahora el PC ya se contó. Fuera de Managua su participación electoral no fue muy exitosa. Repito, creo que la alianza con dignidad (sin Kupia-Kumi) es el paso que demanda la patria en estos momentos.
Si no hay renovación de personas en un partido, no hay renovación de ideas, y sin ideas renovadas no puede haber renovación política; aún cuando quienes creen en democracia, no la democracia popular del Este de Europa, ni la de Fidel, ni la del sandinismo en los 80, son una mayoría en Nicaragua, la dispersión de votos es un riesgo que no se puede correr.
Aún con las mejores intenciones del FSLN, su solo llegada al poder significa un detente en el proceso de recuperación del país. ¿Por qué tiene Nicaragua que correr un riesgo? Démosle continuidad al proceso democrático, al desarrollo socioeconómico del país, y a la recuperación de nuestros valores morales y éticos apoyando a Don Enrique y a José. Apoyemos una alianza con dignidad.
El autor es abogado, sin partido.