La violencia en Israel persiste a las puertas de las elecciones parlamentarias. LA PRENSA/AP.

Gane quien gane, le será difícil gobernar Israel

Elecciones parlamentarias este martes 6 de febrero EFE JERUSALEN.- El vencedor de las elecciones para primer ministro de Israel, que se celebrarán el próximo martes y en las que se enfrentan el derechista Ariel Sharón y el laborista Ehud Barak, tendrá serias dificultades para formar gobierno, dada la fragmentación del Parlamento (Knéset). La división del […]

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EFE

JERUSALEN.- El vencedor de las elecciones para primer ministro de Israel, que se celebrarán el próximo martes y en las que se enfrentan el derechista Ariel Sharón y el laborista Ehud Barak, tendrá serias dificultades para formar gobierno, dada la fragmentación del Parlamento (Knéset).

La división del Knéset en 14 partidos y la presencia de cinco posibles tránsfugas en el Partido de Centro y el bloque “Un Israel”, que preside Barak, hace imposible para el eventual vencedor de los comicios obtener el apoyo de al menos 61 de los 120 diputados.

“A finales de diciembre sabremos cuándo son las próximas elecciones, pero esas ya serán elecciones generales”, afirmó ayer el diputado y líder del frente pacifista Méretz, Yosi Sarid.

Los cálculos de Sarid son harto conocidos por los dos candidatos, que en los últimos días han barajado la posibilidad de formar un gobierno de unidad nacional, gane el que gane.

SHARON , “DURO” DE LA DERECHA, FAVORITO

El presidente del Likud, Sharón, que según todos los sondeos vencerá en las elecciones por una amplia mayoría, cuenta con el apoyo de 58 parlamentarios de derecha y ultraderecha y necesitaría por lo menos tres de los cinco tránsfugas para alcanzar la mayoría.

Se trata de los hermanos David y Maxim Levy, del bloque “Un Israel” y de Dan Meridor, Roni Miló e Isaac Mordejai, del Partido de Centro, todos ellos diputados que abandonaron las filas del Likud antes de las últimas elecciones de 1999, decepcionados por la gestión del ex primer ministro Benjamín Netanyahu.

Los hermanos Levy lo hicieron varios años antes para formar el partido Guesher (Puente), pero aún así respaldaron el gobierno de Netanyahu en 1996, al que hicieron caer cuando lo abandonaron a finales de 1998.

Los cinco diputados mantienen excelentes relaciones personales con Sharón, aunque algunos pueden tener dificultades para incorporarse a un gobierno del que formen parte los partidos de la extrema derecha.

El líder del Likud también se encuentra acosado por el partido ultraortodoxo del Judaísmo Unido de la Biblia, que no le garantiza su apoyo en las elecciones mientras Sharón no firme un documento en el que se comprometa a una serie de leyes de carácter religioso, como la congelación de los alistamientos para los seminaristas.

LA SITUACION DE BARAK

Por su parte, Barak, que hasta anoche todavía podía dimitir y dejar que el veterano líder laborista, Simón Peres, se haga con la candidatura frente a Sharón, está en una situación aún peor.

El dimisionario primer ministro cuenta con el apoyo incondicional de 24 de los 26 diputados del bloque “Un Israel” y con los 10 del frente pacifista Méretz.

A pesar de todo, Barak dijo que cree que aún podría ganar, y que Israel nunca ha estado tan cerca de la paz con los palestinos como con su mandato de primer ministro.  

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