Federico Dueñas
La simple idea de ello me suena fantástica, chocante y pavorosa. Pero, ya es una realidad, a la que eventualmente nos tendremos que enfrentar, gústenos o no. El avance de la ciencia (¿?) en el ilimitado y maravilloso campo de la clonación, se puede considerar irreversible después del sonado éxito de la famosa oveja inglesa Dolly. En Gran Bretaña los lores están a un paso de legalizar la clonación humana, dizque sólo para fines de investigaciones científicas, tomando células de embriones de 14 días para implantarlos en tejidos humanos, con el argumento de que con esta histórica acción se abrirán horizontes médicos increíbles para curar muchas enfermedades actualmente intratables. Hasta aquí, todo parece bien, bonito y atractivo. Sin embargo ¿qué impide a estos eminentes científicos el continuar profundizando, fuera de la ley, sus antinaturales investigaciones para llegar a la clonación de seres humanos completos?.
¿Debe permitirse clonar seres humanos completos? ¿realmente serían seres humanos con alma y espíritu? ¿en donde se limita la ciencia y la religión, cuáles son sus fronteras, quién las define y por qué? ¿estamos preparados para aceptar, controlar y manejar adecuadamente los pavorosos avances científicos que se están realizando o, como raza o especie, nos estaremos degenerando con ello?
Los católicos consideramos que estos experimentos antinaturales deben ser prohibidos, ya que Dios nos creó a su imagen y semejanza y, nosotros, sus criaturas, no somos nadie para cambiar sus designios. Por “algo” El así nos hizo, con todos nuestros defectos, singularidades y limitaciones, ese fue su plan y nosotros no tenemos por que poner en cuestionamiento su amor y su sabiduría. La vida humana es un don de Dios, un regalo que El nos otorga de manera Individual y Unica, sin merecimiento alguno.
En el terreno de lo fantástico, ya hubo auténticos locos que intentaron algo por el estilo, como un tal Adolfo Hitler, el que experimentó al respecto buscando obtener “de probeta” reproducciones de la raza perfecta (la suya, ¡por supuesto!) y no tuvo empacho en utilizar seres humanos vivos, judíos especialmente, para el logro de sus locuras mesiánicas(recuerdo la película Los Niños del Brasil). Si de especulaciones irreales habláramos; para mis sobrinas, profundas y fanáticas admiradoras del famoso actor Brad Pit, creo no les caería muy en gracia que, de la noche a la mañana un sabio loco efectuara un millón de clonaciones del popular actor. De actor especial, por muy guapo que sea, pasaría a ser uno más del montón de ”bonitos”, perdería sus características distintivas, mismas que le hacen especial y único ante los demás hombres. No sé qué sucedería en el caso de otro millón de clonaciones de Claudia Schiffer o Jennifer López.
No nos dejemos llevar por los “cantos de sirenas” de este mundo y sus “avances”, que no nos pertenecen. La vida es una, única, fecunda y bella precisamente porque es finita, y …es completamente tuya solamente ahora y aquí, es un precioso regalo de Dios y, Él nos lo otorgó para ser felices y dar felicidad a nuestro alrededor (es opcional). Para aprender a amarnos a nosotros mismos y para amar con efectividad a quienes nos rodean. Para que, al final de la misma, cuando nuestra alma se desprenda de la carne mundana, nos sea posible alcanzar el gozo eterno de estar en la presencia del Ser Supremo por toda la eternidad. Aquí en la tierra quedarán los gusanos y las riquezas materiales acumuladas por el pecado de la acumulación despiadada, nada te llevas de aquí, por más que te clonen y te sigan clonando. A mí, que me dejen en paz como estoy, así estoy bien ¡Gracias a Dios!
* El autor es Administrador de Empresas.