Consideraciones de un liberal

Israel Kontorovsky

La sustentación y promoción de los principios y de la filosofía liberal coadyuvan al desarrollo y la paz del pueblo nicaragüense. La negación de esos principios nos hunde en el atraso y la confrontación, y además nos coloca en la antesala de la derrota.

Desde el principio hemos sido testigos de la falacia de una publicidad que pretende engañar con el espejismo de un Poder Ejecutivo limitado por las leyes, cuando realmente las autoridades del Poder Legislativo, ganados por la corrupción, se someten descaradamente al Ejecutivo. Cuando una voz lo ha denunciado, el castigo ha sido inmediato; de tal manera que parece que la máxima a seguir es que las leyes fueron hechas para quebrantarlas.

Los otros Poderes e Instituciones del Estado son imagen en espejo del Poder Legislativo y especialmente el Consejo Supremo Electoral.

Vivimos pues el despotismo, entendido como la voluntad pública manejada y aplicada por el gobernante como voluntad privada. Se cree que la ventaja del más fuerte consiste en que el más débil debe obedecerle y se violentan los derechos de los ciudadanos con la política de los hechos consumados, actuando con cinismo y descaro increíbles negando lo evidente. Se sigue el principio de “divide et impera”, y han convertido a Nicaragua en el paraíso de la vulgaridad y lo rastrero.

Han perdido totalmente la vergüenza, y no hay el menor rubor, en tanto las tretas tengan éxito. No se tiene la menor idea del grave daño que se le está haciendo a la democracia; daño que será mayor en tanto permitamos que esto continúe.

La corrupción rebalsa como un depósito inmenso de aguas putrefactas salpicándonos a todos. Para colmo, por razones inimaginables, se ha reactivado lo peor del Somocismo, lo más cobarde, lo más artero, lo más corrupto; gente que se aprovechaba de la necesidad económica de algunas personas para satisfacer sus más bajos instintos.

En esta forma se le están entregando las armas al adversario para que tome el poder aprovechándose del caos, la corrupción y la confusión reinante.

Ha llegado el momento de las decisiones: Hay gangrena en un miembro sin lugar a dudas, de nosotros depende que se salve el cuerpo, aunque muera el miembro o que se muera el cuerpo por salvar el miembro.

Hago un llamado e invitación a los miembros del PLC a que se unan en una decisión libertaria de quienes tienen secuestrado y encadenado a su Partido, para que posteriormente nos juntemos y unamos todos los Partidos Liberales y Partidos Demócratas en la “Gran Alianza Nicaragüense de la Esperanza Nacional” (GANEN) y en una lid gloriosa obtengamos la victoria en los próximos comicios nacionales.

Los liberales no debemos descansar sino hasta que abramos el camino luminoso hacia la libertad; la libertad que se conquista con la espada y no de rodillas ni con el cuerpo flexionado; no tengamos temor de los montesinos nicaragüenses.

Hoy en día tenemos la obligación y la tarea de rescatar los nobles principios y los más altos valores del Liberalismo, blandiendo la bandera de la democracia, honradez, libertad y justicia.

Tenemos que exigir que se respete la ley y se acaben de una vez para siempre la coima, el cohecho y la represión a los empleados públicos.

Que sea nuestra conciencia nuestra única guía y que sea para que nuestro país tenga la oportunidad de prosperar, para que se respeta la libertad de expresión y el derecho a disentir y de poder crear nuevas opciones.

Nací liberal, moriré liberal; y lucharé incansablemente por la democratización y unificación del Liberalismo Nicaragüense en un ambiente de honestidad.

* El autor es Secretario de Planificación de la Directiva Nacional del P.L.D.  

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