- Sistemas de manejo integrado disminuyen la dependencia de insumos externos
- La degradación ambiental puede controlarse mediante la implementación y manejo adecuado de sistemas silvopastoriles
Nelson Osejo GuzmánColaboración [email protected]
La reforestación con la especie falso roble (Tabebuia rosea) en potreros en avanzado estado de degradación y deforestación, ha probado ser un método de fácil establecimiento de árboles para recuperar esas áreas, afectadas por la compactación de los suelos a causa de sobrepastoreo.
En Centroamérica, el cambio de uso de la tierra más importante que se ha observado durante los últimos cuarenta años ha sido una fuerte reducción de la superficie dedicada al bosque.
En Nicaragua, de los siete millones de hectáreas de bosques que existían en 1959 se redujo hasta unos 4.3 millones de hectáreas (40 por ciento de protección y 60 por ciento de producción), de estas ultimas 18 por ciento son pinares y 82 por ciento son latifoliadas (no pinares).
La presión ejercida por las pezuñas de los animales en el mediano o largo plazo resultará en la reducción del volumen de macroporos en el suelo. Esto afectará negativamente la tasa de infiltración del agua, incrementará la resistencia a la penetración de las raíces, y disminuirá la disponibilidad de oxigeno para el sistema radicular de las plantas.
El ganado ha sido considerado como un factor desestabilizador en el uso de la tierra y en la degradación ambiental. Este efecto puede verse controlado mediante la implementación y manejo adecuado de sistemas silvopastoriles (asociaciones de pastos con árboles), sobre todo si éstos se combinan con acciones agrosilvícolas (interrelación entre el bosque y la agricultura) las que permitan a los hatos mejorar de forma cualitativa y cuantitativa sus parámetros productivos y reproductivos.
SISTEMA GENERA BENEFICIOS
Los sistemas silvopastoriles, en manejo integrado disminuyen la dependencia de insumos externos, al generar ingresos adicionales directos, permanentes para el ganadero tales como, la producción de madera, leña, forraje y alimentos.
De igual manera, genera beneficios indirectos tales como, la protección de los suelos a través de su sistema radicular evitando cualquier tipo de erosión (eólica e hídrica), retiene humedad que favorece el establecimiento de pasto y sombra para el ganado permitiendo a éste más tiempo para pastorear y rumiar, mayor consumo de alimentos.
También disminuye los requerimientos de agua debido a la menor exposición del animal a altas temperaturas, el incremento en la eficiencia en la conversión alimenticia, ganancia de peso, producción de leche, mayor calidad del semen y alargamiento en la vida reproductiva útil del animal. Todas estas bondades, disminuyen la dependencia de insumos externos.
EL FALSO ROBLE UTILIZADO EN LA REFORESTACION
Carlos Ruiz, docente investigador de la Universidad Nacional Agraria (UNA), explica que para implementar la especie del falso roble se debe incorporar el estiércol (bosta) del ganado alrededor de la semilla luego de sembrada en el terreno.
El estiércol permite a la planta no ser atacada por el ganado, pues actúa como repelente y proporciona gran cantidad de materia orgánica, permitiendo un alto porcentaje de germinación y sobrevivencia en la fase crítica del establecimiento de esta especie, la que presenta características de rápido crecimiento.
Ruiz recomienda que para obtener mejores resultados en el establecimiento de esta especie debe existir suficiente disponibilidad de pasto o establecer barreras físicas para no poner en riesgo las plantas arbóreas.
Prácticas como éstas se han realizado en fincas del Municipio Belén, Rivas, donde el sistema pecuario más común es el pastoreo tradicional o pastoreo libre, en el cual no existe un control o regulación de la carga animal, o la relación que existe entre el área disponible de pasto y la cantidad de unidades ganaderas, es decir, se deja el ganado suelto en parcelas muy grandes sin tratar de dirigir o racionar su alimentación.
OTROS SISTEMAS
Además de la asociación de pastos con árboles se pueden establecer en las fincas otros sistemas silvopastoriles, tales como el banco forrajero de leñosas (plantas que sirven de alimentos al ganado) perennes de alto valor proteínico.
Asimismo, el pastoreo en plantaciones de árboles forestales el que consiste en introducir el ganado a pastorear en las plantaciones después de tres o cuatro años de establecidas, con el objetivo de obtener productos de la plantación (madera, leña) y a la vez disminuir los costos del control de malezas y riesgos de incendios con la introducción del ganado.
ARBOLES DEBEN TENER CIERTAS CARACTERISTICAS
– Las especies arbóreas para ser usadas en los potreros deben reunir las siguientes características. Rápido crecimiento y rebrote, resistir poda intensiva, corteza no apetecible, no hospedar parásitos, no tener sustancias tóxicas en sus frutos y hojas, presentar raíces profundas, deben fijar nitrógeno y presentar hojas finas para proporcionar una sombra más extensa.
– El “falso roble” es un árbol de rápido crecimiento, tamaño mediano, alcanza unos 20 metros de altura, copa amplia e irregular, tronco recto. Las flores proporcionan néctar a las abejas melíferas.
– Este es originario del continente americano, se adapta a una gran variedad de suelos y climas. Esta especie es abundante en campos abandonados.
– En Nicaragua el “falso roble”, se encuentra ampliamente distribuido en todo el territorio. La madera es fuerte, de textura áspera, fácil de trabajar; se emplea en obras interiores, ebanistería, construcciones, yugos de carreta, cajas de herramientas y pisos. La madera rubia es excelente para la elaboración de muebles y enchapes.
– La carga animal (relación entre el área disponible para el pastoreo y las cabezas de ganado) permisible a nivel nacional en verano es de dos manzanas por cada animal, considerando la escasez de pasto en esta época; en invierno corresponde a una manzana por cada animal. Más allá de estos parámetros se estaría afectando al suelo por sobrepastoreo.