Tito Rondó[email protected]
¿Por qué debe haber semifinales? La respuesta es, por supuesto, por reales. Deportivamente no tienen razón de ser. ¿O alguien cree que sea lógico que nos quedemos sin ver la magia en el short de Bayardo Dávila? ¿O el increíble ojo de Noel Rojas?
Las semifinales para los equipos son la lotería. Es el momento de “desquitarse” económicamente. De llegar depende la diferencia entre no perder mucho y perder una barbaridad. Es la época del año cuando se llenan los estadios. Cabe preguntar otra vez por qué…
Para los aficionados se juntan tres cosas. Primero, ya pasó la época de Navidad y Año Nuevo, y el interés ya puede concentrarse en el deporte además de la familia, aparte que ya pasó el gasto tremendo de las celebraciones y sobra algo para ir al estadio.
Segundo, semifinales quiere decir recta final de la temporada, y muchos que no han ido lo hacen ahora puesto que saben que dentro de un mes se detendrá la acción beisbolística por unos ocho meses.
Tercero, existe la percepción, correcta, de que la calidad aumenta, y se ve mejor pelota. Antes, cuando había refuerzos, eso era más cierto, pero lo sigue siendo todavía con sólo el hecho que los dos equipos más débiles (aunque sea por un pelo) fueron eliminados.
Las especulaciones sobre lo que pueda pasar en esta etapa (no predicciones, no soy Walter Mercado) se las damos mañana, pues se necesita la columna entera para eso.
LA PULPERIA
Ted Williams sigue luchando. El último bateador sobre los .400 (.406 en 1941) fue sometido a una operación de corazón abierto de nueve horas el lunes pasado, y a los 82 años de edad ha mejorado a tal punto que los doctores le quitaron un aparato que ayudaba a su corazón a bombear la sangre. Sigue en estado crítico, sin embargo.
Oscar Torres (Rivas) no solamente fue líder en efectividad y ponches (dos patitas de la triple corona), sino también en aperturas… y bases por bolas. Heriberto Vivas (Chinandega) fue el lanzador que actuó en más partidos, abriendo tres y relevando en 27 (pobre brazo). Daniel Miranda (León) finalizó 22 partidos y Julio Rivas (Rivas) 21, evidencia de sus tremendas temporadas como relevistas.
El lanzador más peligroso del torneo fue, sin duda alguna, Wilfredo Amador. Imaginen a un lanzador veloz aquejado de descontrol… y para terminarla de amolar, a como dice Bayardo Cuadra, fue líder en bateadores golpeados.
Departamento de Más Malas Noticias: el único liderato que consiguió Omar Varela fue el de lanzamientos descontrolados. Enterró siete wild pitches…
Orestes González, con Pinar del Río en la Serie Nacional de Cuba, lleva cuatro victorias y una derrota. Sigue rindiendo el tremendo ex lanzador del León.
Mucho me gustó saber que a Ernesto López le dieron una gran ovación en Rivas el jueves. Nadie olvida al “Tiburón Mayor”…