- Presidente salvadoreño pidió a Colombia tres mil ataúdes, porque teme que suba mucho la cifra de muertos por el terremoto
- Un empresario corrió a su casa en busca de sus tres hijos y esposa, se sentó para llorar y sólo llegó el único sobreviviente en su hogar: “Lobito’’, el perro
Niko PriceAP
SANTA TECLA, El Salvador.— Lo primero que se escuchó fue un chillido proveniente de la cumbre del cerro.
En cuestión de minutos, una avalancha de tierra había sepultado Las Colinas, un barrio de clase media, borrándola del mapa, y se cree que unas 1,200 personas quedaron sepultadas.
Entre ellas una señora que caminaba a una tienda para comprar huevos, un muchacho de 12 años que esperaba en su casa la llamada telefónica de su padre en Estados Unidos y tres niños de cinco años que paseaban las bicicletas que les regalaron en la Navidad.
Otros quedaron atrapados agonizando, pero aferrados a la vida.
En una búsqueda frenética, los socorristas cavaban con palas y hasta con sus propias manos para extraer los restos de gente que murió enterrada viva, o en su caso rescatar a tres personas que milagrosamente lograron sobrevivir.
Todo comenzó a las 11:35 de la mañana del sábado.
Julio Antonio Ramírez, el guardaespaldas de una acaudalada mujer estadounidense en la colonia, dice que el terremoto lo sorprendió en el jardín de la lujosa mansión en la que trabaja.
La tierra comenzó a temblar, levemente al principio, pero luego se produjo una súbita sacudida. Alguien en una casa en la parte alta del cerro gritó desesperadamente y casi simultáneamente se sobrevino una tremenda explosión.
Ramírez, de 40 años, miró asombrado cómo una polvareda cubría las casas. Hubo un momento de silencio y luego se escucharon los gemidos grotescos de los heridos.
“Los gritos fueron terribles. Yo pensé que se trataba del fin’’, dijo Ramírez.
La nube de polvo fue tan densa que durante casi media hora Ramírez no fue capaz de ver nada. Y cuando se empezó a despejar, no podía creer lo que sus ojos observaron.
El barrio había quedado convertido en una pila de tierra, sin que se pudiera distinguir lo que antes era una calle o una casa. Todo había sido sepultado.
Miguel Angel Ortega, un empresario de 34 años, corrió apresuradamente a su casa. Había ido a su hacienda para ocuparse de sus caballos y cuando se produjo el terremoto lo único que pudo pensar fue salir en busca de sus tres hijos y esposa. El matrimonio hubiera celebrado su séptimo aniversario hoy.
Ortega recorrió el sitio tratando de hallar el lugar donde estaría su casa. Se sentó para llorar y casi al mismo tiempo captó al único sobreviviente en su hogar: “Lobito’’, el perro.
“Lo llamé y vino corriendo. Es todo lo que queda. Aparte de él, estoy solo en este mundo’’, señaló Ortega.
Hoy, Ortega se sentó en el sitio donde se hallaba la piscina de su casa, cubriéndose con una manta. Estaba a la espera del arribo de una cuadrilla del Ejército que se encargaría de excavar.
“Ay, mi Diosito, ¿Donde están mis cadáveres? Eso es todo lo que quiero que me diga para que los pueda enterrar’’, indicó. “Lo mejor hubiese sido estar allí con ellos porque así estaría muerto’’.
Evacúan a 11 mil
El Presidente de El Salvador, Francisco Flores, aseguró que el número de muertos podría sobrepasar en mucho los 349 contabilizados hasta ahora, por lo que solicitó al gobierno de Colombia 3,000 ataúdes para ayudar a los salvadoreños pobres a sepultar a sus deudos.
Tras calificar las cifras oficiales de “absolutamente preliminares”, Flores dijo que “hay muchos más fallecidos y muchas más personas que han perdido su hogar”, debido al violento sismo del sábado con una magnitud de entre 7.6 y 7.9 grados en la escala de Richter.
La Policia Nacional Civil (PNC), en un balance a nivel nacional, registraba ayer 349 defunciones, 1,177 lesionados, 11,057 evacuados, 7,934 viviendas destruidas en forma total, 16,890 viviendas dañadas parcialmente y 89 iglesias con daños severos.
Según la Cruz Roja, unas 1,200 personas desaparecieron sólo en la Colonia Las Colinas, en la ciudad de Nueva San Salvador, 12 kms al oeste de la capital, donde un cerro sepultó unas 300 viviendas.
“De hecho le hemos pedido al Gobierno de Colombia 3,000 féretros para ponerlos a disposición de las personas que no pueden pagar un féretro”, dijo Flores durante una rueda de prensa.
Noticia Relacionada:
Agua, comida y medicamentos, solicitan víctimas salvadoreñas