Lic. María Elena Artola Juárez*
“En la actualidad, millones de niños tienen vidas más seguras, saludables y plenas que hace un decenio, antes de que se aprobara la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989 y se celebrara la Cumbre Mundial en favor de la Infancia en 1990. Lo mismo puede decirse del progreso de millones de mujeres a partir de la aprobación de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer en 1979. Con todo, hay todavía excesivas cantidades de niños y mujeres que viven desprovistos de la protección de la sociedad; son demasiados los que ven sus derechos conculcados o amenazados”.
Lo antes expuesto es parte de las reflexiones del Secretario General de las Naciones Unidas, Señor Kofi Annan, en el prefacio del informe Estado Mundial de la Infancia 2001, que el Fondo de las Naciones para la Infancia (Unicef) representado en Nicaragua por el Dr. Juan Aguilar León, presentará en acto especial el próximo 25 de enero para compartirlo con la nación nicaragüense, particularmente con los elaboradores de política, los tomadores de decisiones, las organizaciones que trabajan con la niñez y la adolescencia y los medios de comunicación social.
En septiembre de 2001 se celebrará el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, para dar seguimiento a los acuerdos de la Cumbre Mundial en favor de la infancia y abrir un múltiple abanico de nuevas posibilidades que configuren las vidas de los niños y adolescentes de nuestro planeta celeste. Este período extraordinario de sesiones congregará a líderes de gobiernos, de organizaciones no gubernamentales y a representantes de la niñez y adolescencia, en un modelo pluriparticipativo y de alianzas que marquen la labor futura de las Naciones Unidas.
El Secretario General de las Naciones Unidas observa que en este período de sesiones revisarán los adelantos en el cumplimiento de los compromisos de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia y de las obligaciones dimanadas de la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado de derechos humanos más amplia y rápidamente ratificado en la historia. Igualmente subraya que lo actuado en ese extraordinario período de sesiones de las Naciones Unidas, servirá para cobrar conciencia de la realidad, mirar hacia el futuro y fijar metas concretas con plazos determinados para proteger y satisfacer los derechos de todos los niños y todas las mujeres, principal objetivo para el próximo decenio.
Cada niño debería tener el mejor comienzo posible en la vida; debería recibir educación básica de buena calidad; debería tener la oportunidad de desarrollar cabalmente su potencial y contribuir significativamente a la sociedad; son los objetivos a los que se aspira, según el programa del período extraordinario de sesiones de las Naciones Unidas. El informe “Estado Mundial de la Infancia 2001” destaca el mejor comienzo posible en la vida para todos los niños, sin excepción, como meta principal.
Para este período extraordinario de sesiones, han anunciado su asistencia unos mil participantes, representantes de gobiernos, organismos de Naciones Unidas, entidades internacionales y nacionales de la sociedad civil, destacándose los protagonistas de esta historia: las niñas, niños y adolescentes. Mientras tanto los preparativos del evento continúan con el espíritu de proteger los derechos de la niñez y garantizar la satisfacción de sus necesidades.
Al respecto, Kofi Annan, en el prolegómeno del “Estado Mundial de la Infancia 2001”, subraya sus esperanzas de que se escuchen con suma atención las opiniones de los jóvenes en Nueva York, en septiembre 2001, y que para beneficio de todos ellos, adolescentes, niñas y niños del mundo, este evento de Naciones Unidas “marque el mejor comienzo posible de este nuevo milenio”.
El Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef), en su informe “Estado Mundial de la Infancia 2001” hace un llamamiento a los gobiernos de los países ricos y pobres, a que asignen más recursos hacia la atención de los niños en sus primeros años de vida para que puedan crecer sanos y evitar que corran el peligro de sufrir una reducción de su capacidad productiva, mayores costos en la salud y el incremento de la delincuencia.
* La autora es Periodista, Consultora de Unicef.