- Lejos de perder la noción de las tablas, Rodríguez parece más sencillo que nunca. Fue paciente, pese a que todos quieren un poco de él
Edgard Rodríguez C.Enviado Especial /MIAMIedgard.rodrí[email protected]
La ceremonia de presentación de peloteros y personalidades que asistían a la tercera edición del juego de celebridades de la Fundación Dennis Martínez estaba en su apogeo, cuando repentinamente la atención de todos giró en otra dirección.
Los periodistas se aglomeraron y los fanáticos extendieron sus brazos cuyas manos tenían pelotas, gorras y lápices por supuesto, tras un autógrafo. El personaje era el más esperado de la tarde. Más esperado por todos. Incluso por las estrellas.
Apareció nada mas y nada menos que Alex Rodríguez, el megaestrella de los Rangers, quien tuvo un poco de tiempo para todos. Un jugador que no se cansa de esparcir su talento por las Grandes Ligas, mientras proyecta una sencillez inusual para un personaje de su calibre.
“Mi contrato es un triunfo para toda América Latina. Pienso que el camino está abierto y que en el futuro habrá muchos más que deben superar el récord que he establecido ahora. Estoy muy orgulloso de mi nuevo acuerdo y espero responder plenamente a lo que se espera de mí”, señala.
Rodríguez se presentó al remodelado Estadio de béisbol de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en traje sport y con unos lentes para el sol. Pero sobre todo llegó con mucha paciencia. Todos quieren un poco de Alex.
“Lejos de molestarme me agrada atender a la gente. Siento que me toman en cuenta. Cuando era niño yo también quería un autógrafo de los más famosos. Así que no puedo irme al otro extremo ahora”, señala el jugador de los Rangers.
En medio de la ráfaga de preguntas que salían desde todas las direcciones, le consultamos que si no le significaba una enorme presión ser el jugador mejor pagado del momento. Texas lo ha firmado por 252 millones en 10 temporadas.
“Presión podría sentir si hace falta comida en mi casa o dinero para pagar los recibos. Ahora, en el juego la presión siempre existe. Sentí presión cuando ganaba cuatro millones al año. Siempre pensé que era demasiado dinero para mí. De modo que sólo me queda jugar bien”, señala.
Rodríguez historió un poco sobre las dificultades que enfrentó su familia en sus inicios, cuando su mamá laboraba hasta altas horas de la noche.
Ahora le corresponde a él brindarle todas las atenciones a su familia y desde que puede no ha parado de hacerlo.
“Sé que dentro de poco vendrá otro jugador y me va a superar, pero ha sido de gran satisfacción para mí ser aunque sea por un breve instante el mejor pagado del béisbol. Y más aún, que quien me siga sea otro latino como Manny Ramírez. Eso me pone muy contento”, reveló.