- Vitalizar a los productos no tradicionales es la tarea que Roberto Brenes se ha planteado como reto, porque considera que este tipo de productos pueden superar los niveles de exportación una vez que se brinde la atención necesaria para el sector. Por el momento le satisface que se hayan podido introducir nuevas variedades al mercado internacional.
María Antonia López [email protected]
Tras 21 años de haber permanecido fuera del país, Roberto Brenes, decidió regresar para integrarse a un espacio que le permitiera trabajar con los productores e impulsar sus capacidades de exportación. Llegar a APENN es parte de las expectativas que traía y espera dar lo mejor de sí para lograrlo.
LA PRENSA: ¿Cómo ha logrado vincular su carrera y su experiencia con la actividad de los no tradicionales?
Roberto Brenes: Ha sido una de las experiencias más positivas de mi vida. Encaja, exactamente, con mis estudios, mis aspiraciones y sobre todo con mi deseo de ayudar al sector nicaragüense que más lo necesita, que son los productores de no tradicionales.
LP: Habla de aspiraciones ¿cuáles son?
RB: Siempre he creído que el hecho de haber tenido la oportunidad de estudiar en el extranjero me exige como un deber de ciudadano, trabajar para mi país y de hacer una diferencia en cuanto al desarrollo del sector agropecuario y el más productivo. Mis aspiraciones han sido esas, jugar un papel importante en el desarrollo de las exportaciones de Nicaragua.
LP: ¿Le han hecho alguna propuesta para que asuma alguna responsabilidad ministerial en el país?
RB: No he recibido una propuesta definitiva de trabajar para el gobierno, sin embargo, en una ocasión, alguien se me acercó con una propuesta sin mencionar qué ministerio me ofrecía. Creo que en este momento, puedo aportar más a mi país a través del sector privado, a través de APENN, porque se impulsan muchas cosas en las que realmente creo.
LP: ¿Por qué a través de un organismo y no desde el Estado que es el que dirige políticas?
RB: Principalmente, porque vengo de la empresa privada, en Canadá laboré durante 12 años en una empresa privada, y mi mentalidad entiende del funcionamiento de éste sector, aunque eso no significa que no podría desarrollarme en el gobierno. Pero sí creo, que mi intervención es más positiva en el ámbito del sector privado.
LP: ¿Podríamos decir, que estando dentro de las estructuras del gobierno, se presentan muchas limitaciones para desarrollar el trabajo que se quiere?
RB: Es difícil contestar, sí o no, porque estando dentro del gobierno creo que uno a veces tiene la oportunidad de desarrollar nuevas políticas, pero como empresa privada que creo que es el motor de la economía nicaragüense, siento la motivación necesaria para impulsar nuevas ideas. Creo que el sector privado es más dinámico, que el sector de gobierno.
LP: Se ha dicho innumerables veces que el sector privado es el motor de la economía, pero ¿qué tanto están recibiendo de apoyo estatal para poder desarrollarse?
RB: Yo creo que es un reto, porque a pesar que estamos pasando por períodos difíciles, siempre dentro de los períodos difíciles surgen oportunidades y el sector privado por naturaleza siempre está vigilante de cuáles son esas oportunidades y tomar ventaja de ello para desarrollar esas ideas y salir adelante.
LP: Pero ¿sienten que tienen suficiente apoyo y respaldo para seguir adelante o se han ido frenando en el camino?
RB: Hemos visto que el gobierno ha desarrollado ciertas políticas, para ayudar al sector privado, por ejemplo, la nueva ley de inversión turística, eso da cierta motivación para que haya inversión nacional y extranjera. El gobierno tiene una política de fomento, sin embargo, el que siempre termina decidiendo si es positivo o no, toma o no ventaja es el sector privado porque es el que va a invertir.
LP: ¿Siente que el sector privado tiene ganas de invertir o están nerviosos por tantos cambios, están poco convencidos?
RB: Si vemos la trayectoria de la inversión en los años 90 que prácticamente era cero y comparamos la curva hasta 1998 vemos que es siempre ascendente, cada año se ha incrementado la inversión extranjera directa. Creemos que en los años electorales, no solamente en Nicaragua, sino en cualquier otro país, en circunstancias similares se ve una situación en la cual la inversión baja de ritmo y es lo que vamos a experimentar en Nicaragua este año porque estamos en un período electoral. Sin embargo, tengo confianza en que van a venir inversiones porque ya se han estado sentando las bases para dar a conocer a Nicaragua como un destino de inversiones.
LP: Dentro de lo que corresponde a APENN ¿sienten que han recibido suficiente apoyo, o hubo un momento en que sí les dieron pero luego los abandonaron?
RB: Hay apoyo, pero necesitamos más, para poder ayudar a los pequeños y medianos productores, que son realmente los que forman en gran parte a los productores de no tradicionales.
LP: ¿Qué es lo que necesitan?
RB: Necesitamos programas de financiamiento a largo plazo. Recientemente existen programas de préstamos con plazos máximos de cinco años. Deberían existir programas con buenos plazos para que puedan desarrollar sus proyectos. También existe en Nicaragua una deficiencia en la infraestructura en carreteras, puertos, un mejoramiento a esas facilidades sería un impulso a los productores y a los exportadores nicaragüenses que culminaría con una ayuda general al desarrollo del país.
LP: Habla de que necesitan financiamiento a largo plazo ¿eso quiere decir que las inversiones son muy altas?
RB: Cuando hablo de inversiones en infraestructura, sí estoy hablando de que son de bastante envergadura porque son puertos que se deberían abrir en el Átlántico y podría ser una inversión privada, porque los productores y exportadores nicaragüenses están dispuestos a pagar por el uso de esa infraestructura con tal que existan esas facilidades, con tal de no depender de puertos de otros países de Centroamérica para sacar sus productos.
LP: En el caso concreto de los pequeños y medianos productores ¿cree usted necesitan crédito a largo plazo?
RB: Sí, necesitan de créditos de largo plazo, porque en muchos casos aunque sean pequeños y ellos se agremian pueden utilizar un financiamiento a largo plazo para desarrollar proyectos, por ejemplo, sistemas de riego, que implique una inversión sustancial para ello.
Cuando ellos se agremian pueden hacerle frente a esa inversión, pero si es pagada en poco tiempo la presión es demasiado grande y no representa una alternativa viable para sus proyectos.
Es importante que el financiamiento que puedan tener sea de mediano o largo plazo, ciertamente mayor que el ofrecido en este momento.
LP: ¿Hay un sector de productores de no tradicionales que aún no han logrado un alto nivel de eficiencia productiva?
RB: Absolutamente. Hay una gran parte de productores de no tradicionales que no han alcanzado un nivel de eficiencia y en parte ha sido consecuencia de no tener en sus manos esta ayuda de financiamiento, con una apertura de los bancos, con inversión extranjera en varios rubros se podría atender al sector con muchas mejoras.
LP: ¿Es muy difícil obtener crédito para el sector?
RB: Yo considero que sí. En Nicaragua, es mucho más fácil conseguir financiamiento para quien desee comprar un automóvil, que obtener un financiamiento de capital de trabajo para los agricultores. Es una opinión que he tenido con muchos productores de los departamentos.
LP: ¿Han examinado la posibilidad de que los productos no tradicionales sean poco aceptados?
RB: Me parece que falta entender la importancia de los productos no tradicionales. Si nos ponemos a observar las estadísticas de Nicaragua los no tradicionales representan el 40 por ciento de las exportaciones totales del país. No podemos pensar de ninguna forma que no son importantes, en el año 1997 los no tradicionales sobrepasaron a los tradicionales, eso significa que son importantes dentro de la economía nacional, y que vale la pena impulsarlos.
LP: ¿Pareciera que los no tradicionales son una forma de experimentación de cultivos porque el mercado así lo exige?
RB: Sí, porque dentro de los no tradicionales existen muchos productos que se están innovando, exigen una transferencia de tecnología mayor que los tradicionales, y si comparamos por ejemplo, el café que viene siendo exportado de la misma forma, pero el maní que es no tradicional ha sufrido transformaciones en los últimos años, siempre se sigue exportando en crudo, pero también se empaca, y no sólo esos sino también otros que se mezclan y esas son formas diferentes de transformar el producto.
Otro ejemplo es la papaya, que generalmente se ha cosechado grande y en la actualidad se promueve una más pequeña tipo hawaiana que se consume en los mercados internacionales.
Siempre se están innovando, siempre se están cambiando.
Incluso en las artesanías, los gustos y preferencias que existen en los mercados internacionales, están cambiando, demandando nuevos diseños, se ha traído a gente de otros países a capacitar a los artesanos nicaragüenses para que se adapten a los gustos y nuevos diseños.
LP: En la parte agrícola hay introducción de muchas variedades no nativas. ¿Cómo han logrado que los productores lo acepten?
RB: Es allí donde APENN ha jugado un papel muy importante, tenemos fincas modelos en Estelí, Jinotega y Masaya y vamos a tener tres más en otras regiones como Boaco y Chontales.
En las fincas modelos lo que estamos haciendo es cultivar productos que no han sido tradicionales en Nicaragua pero incorporando a gente de la zona para que aprenda a realizar el cultivo y se aleje un poco de los productos que han sembrado siempre, que experimenten y se den cuenta que hay un mercado para ellos.
En Nicaragua se importaba de Costa Rica, principalmente mucha brócouli, mucha coliflor que no son parte de la dieta tradicional nicaragüense y todo era importado. La necesidad estaba allí y había que probar. En las fincas de APENN estamos sembrando lo que antes no se cosechaba en Nicaragua. Como tenemos el programa de becarios, de pequeños productores ellos se han integrado para aprender el cultivo. Con mucho orgullo he de decir que muchos productos ahora se pueden encontrar en Supermercados.
LP: ¿Han tenido que cambiar un poco su propia cultura? porque ahora se trata de cultivar no sólo para consumir sino para vender
RB: Claro. Eso es un proceso, en primer lugar hay que cultivarlo para que los mismos campesinos, que están involucrados en la siembra, prueben estos productos y se familiaricen con el consumo de ellos. Luego, el segundo paso, es comercializarlos internamente en el país, sustituyendo las importaciones, una tercera etapa sería exportarlos y eso se ha logrado con los espárragos ya cultivados en Nicaragua, se venden a una cadena de supermercados en Miami. Ha sido un proceso lento pero con un éxito rotundo.
LP: ¿Qué ha pasado con la pitahaya que era uno de los productos de mayor impulso?
RB: Tuvo un accidente en el camino. Es un producto de mucha aceptación en los mercados de Canadá y Europa. Se incrementó la producción de 60 manzanas hasta 700 manzanas en el año 1998. La dificultad que tuvimos fue que el transporte no se pudo seguir realizando en la forma que lo estábamos haciendo, porque los vuelos directos se suspendieron. Ahora Estados Unidos no deja pasar la fruta fresca por su territorio nacional, solamente sin transbordo, aunque se está trabajando en eso para superar la situación. Además hay una fuerte demanda de pulpa de pitahaya en ese país.
LP: Este mercado es muy cambiante ¿eso no dificulta la confianza que se debe generar en los productores?
RB: Creo que sí es muy cambiante porque uno va ajustándose a las tendencias, pero cuando un productor va a meterse a producir una variedad nueva debe ser consistente en calidad, en el servicio que presta al comprador y mantener el interés en su producto. Eso pasó con los melones en Nicaragua, muchos se pusieron a sembrar, pero prácticamente ha quedado solamente una empresa sembrando y exportando a Estados Unidos.
Eso nos enseña que el que aprende a ser disciplinado, a manejar su empresa, sale adelante.
LP: ¿No están obligados a cambiar de producto?
RB: No, cada quien desde su empresa escoge su producto, el que le sea más rentable y pueda hacerlo mejor. Uno de los problemas que han existido es que se han metido a sembrar productos que no estaban seguros de la aptitud de la tierra, que es en algo que estamos tratando de ayudar a los productores.
Eso indica que ahora tenemos que ser más eficientes y saber lo que se puede o no cosechar
LP: ¿Han superado las trabas de los mercados internacionales?
RB: De las regulaciones internacionales, más del 40 por ciento de nuestras exportaciones no tradicionales van hacia Estados Unidos y tenemos que enfocarnos en lo que requieren, son claros. Por ejemplo, si vamos a exportar mangos, tiene que pasar por un proceso de lavado en agua caliente. Hay otros productos que se pueden exportar sin dificultad, como el melón, y la cebolla, tenemos restricciones, pero tenemos que cumplir con sus estándares de calidad. Creo que es la tendencia internacional y la exigencia para todos los países.
LP: ¿Cuáles son las perspectivas de los no tradicionales?
RB: Creo que debemos tener grandes esperanzas, en el año 2000 se hicieron grandes avances no sólo por volumen exportado, sino por nuevos productos que se introducen para ser exportados. Habíamos hecho una proyección de 250 millones de dólares para la exportación de no tradicionales, aún no sabemos si la vamos a cumplir.
VASTA EXPERIENCIA
Roberto Brenes es originario de Matagalpa pero alcanzó su título de Bachillerato en Managua
– En la UCA obtuvo una licenciatura en Administración de Empresas.
– Estudio en Canadá donde culminó una maestría en Administración de Empresas con énfasis en Comercio Internacional.
– Trabajó en investigaciones económicas en una Universidad de Canadá y luego como gerente de exportaciones para América Latina en una casa de Comercio Internacional en Québec durante 12 años.
– En 1998 regresó a Nicaragua e inició sus labores con el Centro de Exportaciones e Inversiones.
– En julio del 2000 aceptó el cargo de gerente general de APENN.