- Continuarán
búsqueda de los cuatro nicaragüenses desaparecidos
Amalia [email protected]
“Mi hermano está vivo, lo presiento”, dice sin resignación Rolando Lugo, hermano de Ramón Lugo, uno de los cuatro marinos nicaragüenses que desapareció frente a las costas de Miami hace 19 días.
Ramón Lugo (54), Gilberto Hodgson (49), Gabriel Navarro (52) y Jesús Ramírez de origen nicaragüense desaparecieron junto a cinco marinos más en el barco carguero “Anita” que se perdió frente a las costas de Miami, de donde había zarpado horas antes.
Rolando Lugo tiene la certeza de que su hermano está vivo no sólo porque lo presienta, sino porque se considera conocedor de la zona donde se perdió la embarcación que llevaba rumbo a Haití.
Para Lugo los sobrevivientes del carguero tienen que estar varados en alguna isla o escollo del archipiélago que está frente a las costas de Miami. Por eso insiste en que la búsqueda debe continuar.
Sin embargo, de parte de las autoridades norteamericanas la búsqueda del carguero concluyó a los cuatro días de reportada la desaparición del “Anita”.
A través de la Cancillería, las autoridades nacionales se comprometieron con los familiares de los marinos a continuar la búsqueda.
Miriam Fonseca, directora general consular, dijo que establecerán coordinaciones con el gobierno de Belice, de donde procedía la embarcación y solicitarán respaldo a los gobiernos de donde procedían los otros marinos. Además de nicaragüenses la tripulación estaba compuesta por un dominicano, un hondureño y un mexicano.
Previendo un desenlace triste para los marinos, la Cancillería también se comprometió con los familiares a respaldar acciones legales que permitan a los parientes de los náufragos una justa indemnización por parte de la empresa naviera, que es de origen beliceño.
LA ULTIMA LLAMADA
Nelly Sequeira, esposa de Gilberto Hodgson, recuerda que habló con su marido por última vez el propio día en que desapareció.
El la llamó dos veces el 23 de diciembre. Primero a las cinco de la mañana, hora de Nicaragua. Luego a las 11 para decirle que zarpaban a las cuatro de la tarde y desearle una feliz Navidad y que se cuidara.
Sequeira dice que con excepción del frío su marido no le advirtió sobre nada anormal en el tiempo.