Freddy [email protected]
Ese legado del Pedro inclaudicable, creativo, disciplinado, ético, arduo defensor de los derechos humanos, justo, que reconocía sus yerros, que a veces solía ser exagerado e impaciente con el sentido de quien percibe lo efímero de su tránsito mundano, comprensivo y capaz de perdonar las flaquezas del corazón humano, es un gran caudal de intangibles valiosos que la nueva generación de periodistas debemos cultivar, cueste lo que cueste.
En aquel 1948, procedente de México, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal llegó a Nicaragua y renovó LA PRENSA con sus conocimientos obtenidos en el país azteca. Ahora con un gran equipo de trabajo y siguiendo el camino transitado por el Director Mártir, es que LA PRENSA también se enrumba hacia profundas transformaciones que apenas empiezan.
El personal que trabaja ahora en la empresa es muy eficiente en cada una de sus áreas. Hay periodistas serios, honestos, éticos, responsables, muy profesionales, valientes y con una gran capacidad de investigar a fondo los actos de corrupción más deleznables que se produzcan en el país.
LA PRENSA ahora tiene un proyecto comunicacional agresivo en aras de brindar un mejor producto periodístico a los lectores nicaragüenses.
Cuando Pedro regresa a Nicaragua a ayudarle a su padre en la publicación de LA PRENSA introduce en la modestísima empresa que editaba innovaciones gráficas, mejores medios de impresión y una organización totalmente distinta a la de ese momento.
Su hermano, don Jaime Chamorro Cardenal, recuerda que Pedro, una vez llegado de México transformó una máquina cilíndrica que imprimía hoja por hoja por una duplex que tenía rollos de papel incorporados. Luego compró una rotativa y también se introdujeron los linotipos. Don Jaime recuerda que Pedro también impulsó investigaciones fuertes. Las mismas investigaciones que irritaron a la dictadura somocista que no logró desterrar esos intangibles que Pedro dejó impregnados en su infranqueable verticalidad y su solidez de un batallador que llevaba su vida sin temor, al extremo que una vez le dijo a un periodista mexicano: “Cada cual es dueño de su propio miedo”.
LA PRENSA, con todos esos valores de Pedro ha venido avanzando y ahora se ha fortalecido con personas de mucha valía humana, ética, intelectual, profesional y sobre todo, dispuestos a hacer las cosas bien.
En el ámbito material, LA PRENSA cuenta con una rotativa ampliada, mejorada y más rápida, tiene un sistema de red computarizado moderno, rápidas máquinas separadoras de colores, el sistema de anuncios del diario también es computarizado y el proyecto comienza.
Pero insisto en que en medio de la modernidad y en un mundo donde muchos valores sólo son historia, uno debe cultivar y abonar otros elementos: ser incansable, levantarse del suelo a triunfar, resistir en la lucha por sus ideales, nunca darse por vencido y jamás ser víctima del síndrome del “no puedo, no puedo…” Un “no puedo…” en la actualidad, a mi juicio es totalmente inaceptable.
Interioricemos y aumentemos esos ideales de Pedro y esos altos conceptos intangibles que lo llevaron a ser uno de los grandes de este país.