En las cruciales circunstancias en que se conmemora hoy el 23 aniversario del asesinato del Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, es necesario recordar por qué luchó y murió el Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua.
Esta es la tercera vez que el aniversario del Dr. Chamorro se conmemora en una situación de grandes expectativas. La primera fue en 1979, año del derrocamiento del somocismo, y la segunda en 1990, cuando se celebraron las elecciones en las que el FSLN fue derrotado y se puso fin a la dictadura sandinista. Sólo entonces fue posible iniciar la edificación de la República democrática y pluralista de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, bajo la presidencia de doña Violeta Barrios de Chamorro.
Ahora, el 23 aniversario del asesinato del Dr. Chamorro se conmemora cuando el pueblo nicaragüense está abocado a tomar una decisión política que si bien no es tan crucial como las anteriores, sin embargo tendrá una significación histórica: 1) Si continúa gobernando el país un partido que ha tratado de restaurar el régimen bipartidista (antes libero-conservador, ahora libero-sandinista), y que ha opacado sus propios logros por la desbordada corrupción, el caudillismo, el prebendarismo y la perversión de las instituciones; 2) Si vuelve a gobernar el FSLN, en circunstancias distintas a las de 1979-1990 pero con la incertidumbre y el riesgo de retroceder todavía más de lo que se ha retrocedido hasta ahora; y, 3) Si se elige un gobierno que sea capaz de rectificar el rumbo del país, de corregir las deformaciones institucionales y de retomar el esfuerzo de construir la república pluralista por la que luchó y murió Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Semejante rectificación podría ser impulsada por el mismo Partido Liberal Constitucionalista que gobierna actualmente, pero sólo si logra sacudirse el caudillismo pernicioso y depurarse de la degradante corrupción que lo ha infestado en los últimos años. O mediante una nueva opción política que sea capaz de juntar a los nicaragüenses genuinamente democráticos que están en todos los partidos políticos, y unirlos con quienes no van con ningún partido pero comparten la aspiración de la república pluralista, democrática y justa de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Veintitres años después del asesinato del Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, su memoria es uno de los más importantes símbolos de la nación, al grado de que inclusive quienes impusieron la severa dictadura izquierdista de 1979-1990, lo mismo que antiguos somocistas que con el actual gobierno volvieron a ejercer o a turiferar el poder, se autoproclaman depositarios de su legado político. Pero la lucha política del Dr. Chamorro no fue para su beneficio personal, ni para el aprovechamiento de una camarilla partidista y mucho menos para sustituir a una dictadura de derecha por otra de izquierda, ni para reemplazar un sistema bipartidista por otro régimen bipartidista. El Dr. Chamorro luchó y murió por el establecimiento de una República verdaderamente democrática, pluralista y justiciera, cuyos contornos fundamentales él mismo delineó con absoluta claridad:
“Respecto a mi posición dentro del contexto político nicaragüense -escribió PJCh-, ella ha sido bien clara desde hace muchos años:
“a) La búsqueda de un instrumento civil que permita la participación, en una política viable, de todos los sectores nacionales. “b) La búsqueda de reformas sustanciales tanto en lo político como en lo económico y social para que nos conduzcan al desarrollo de una sociedad con mayor contenido de justicia social. “c) La búsqueda de alternabilidad en la función pública. “d) Lucha contra la corrupción, el desgobierno, el enriquecimiento ilícito. “e) Defensa de los derechos humanos, especialmente cuando son violados en las personas más humildes del país. “f) La alianza para lograr esos fines con todas las organizaciones políticas del país”.
La República de Pedro no es lo que hay actualmente bajo el gobierno del Presidente Arnoldo Alemán, como tampoco lo fue, por supuesto, el régimen que impuso el FSLN en 1979-1990 y que ahora aspira a establecer de nuevo, en otras circunstancias y seguramente que con distintas modalidades.
Algo se ha avanzado desde que mataron a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en 1978, y sobre todo desde 1990. Pero la República de Pedro -pluralista, democrática y justiciera- aún está por ser edificada.