Pedro Vindell – [email protected]
GRANADA.- Con la participación de granadinos creyentes y del clero eclesiástico presidido por Monseñor Leovigildo López Fitoria, concluyó el fin de semana el Año del Jubileo.
En una procesión que salió de la Iglesia de Guadalupe los fieles católicos y sacerdotes llegaron hasta la Catedral de La Gran Sultana, donde López Fitoria, Obispo de la Diócesis realizó una misa concelebrada.
Según la Ley de Moisés, el jubileo es una solemnidad pública y a partir de entonces se celebra cada veinticinco años y de acuerdo a la misma, las propiedades quitadas a sus dueños les eran regresadas y los esclavos recobraban su libertad.
Entre los católicos se ganan indulgencias plenarias concedidas por el Papa Juan pablo II, en estas circunstancias cuando entran al templo y se cierran las puertas.
REFLEXION DE VIDA
“Es la reflexión de vida para esta oportunidad”, dijo el Obispo granadino en su homilía y aclaró que lo dispuesto por la Santa Sede es que el Año Jubilar en todas las iglesias, la celebración debía ser en la fecha dispuesta, el pasado viernes cinco por la tarde, como lo establece la Bula Papal Encarnioce Misterium, o sea es el Día de la Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo del 2001.
“Ahora cerramos la Puerta Santa que se abrió para el comienzo de este Año Jubilar”, manifestó el prelado y agregó que aunque sea cerrada, el Año de Gracia del Señor no ha terminado.
Muchas fueron las actividades en el Año Jubilar, las manifestaciones comunitarias inspiradas en Jesús, quien se manifestó a los pastores y a los reyes del Oriente y aún cuando es ungido con el bautizo de Juan en el Río Jordán, para que comience su vida pública de predicación del evangelio y se manifiesta en el primer milagro en las Bodas de Caná de Galilea, reflexionó el Obispo.