La tasa de desempleo en los jóvenes latinos se duplicó en la última década.

Jóvenes latinos sin opciones de empleo

La tasa de desempleo juvenil aumentó de 7.9 por ciento en 1990 a 16 por ciento en 1999 Gabriela Roa Romero [email protected] Al final del milenio son menos los jóvenes que tienen acceso a un empleo digno en América Latina y el Caribe, según el informe Panorama Laboral 2000, elaborado por la Organización Internacional del […]

  • La tasa de desempleo juvenil aumentó de 7.9 por ciento en 1990 a 16 por ciento en 1999

Gabriela Roa Romero [email protected]

Al final del milenio son menos los jóvenes que tienen acceso a un empleo digno en América Latina y el Caribe, según el informe Panorama Laboral 2000, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En el documento se tomaron como muestra los datos de las encuestas de hogares en el mercado de trabajo, en el período de 1990 a 1999, de once países, incluyendo Nicaragua.

La tasa de desempleo juvenil se duplicó al aumentar de 7.9 por ciento en 1990 a 16 por ciento en 1999, nivel que casi es el doble de la tasa de desocupación promedio de la región.

Es decir, que de cada 10 nuevos jóvenes incorporados a la Población Económicamente Activa (PEA), durante la década, seis quedaron desocupados.

Como consecuencia, en el informe se señala que cae la tasa de ocupación de los jóvenes, mientras la adulta aumentó. Por cada 100 nuevos contratados, siete fueron jóvenes y 93 adultos.

“Se confirma así, una aceleración del sesgo adulto en la contratación, pasando los jóvenes a constituir el 22 por ciento del empleo total a fines de la década, casi tres puntos menos que en 1990”, revela.

Por otra parte, la tasa de participación de los jóvenes, se estancó y se mantuvo en torno del 58 por ciento. La fuerza de trabajo juvenil tuvo en crecimiento de apenas 1.8 por ciento por año.

De esta manera, la fuerza de trabajo juvenil pasó de representar el 27 por ciento del total en 1990 a un 24 por ciento al final de la década.

El informe señala que empeoró la calidad de los puestos de trabajo juveniles, debido a que la totalidad del nuevo empleo se generó en el sector informal, especialmente en la construcción, donde muchos jóvenes se insertaron en condición de trabajadores por cuenta propia.

MENOR COBERTURA PREVISIONAL

La cobertura previsional de los trabajadores jóvenes también disminuyó de un 44 por ciento en 1990 a 38 por ciento a fines de la década, como resultado de una reducción del 7.2 por ciento de número de jóvenes afiliados en el período.

Además, la cobertura previsional varía en relación directa con la formalidad de los empleos, porque de cada seis jóvenes ocupados en el sector formal dos están cubiertos, mientras en el sector informal sólo un joven, de cada seis, tiene cobertura.

Los datos muestran una brecha entre los salarios de jóvenes y adultos, porque un joven trabajador devenga un sueldo correspondiente al 43 por ciento del de un adulto, porcentaje que desciende al 28 por ciento si se trata de jóvenes menores de 20 años.

Los ocupados en el sector informal perciben remuneraciones que son 44 por ciento más bajas que los del sector formal.

Mejora nivel educativo

Uno de los mayores logros de la década, según el documento elaborado por al OIT, es el aumento del nivel de escolaridad de los jóvenes, aunque esto no significó un incremento de la tasa de ocupación.

El porcentaje de jóvenes con más de 10 años de escolaridad se eleva de 26 por ciento en 1990 a 34 por ciento en 1999, mientras los jóvenes con seis a nueve años de escolaridad pasaron de 35 por ciento a 40 por ciento en el mismo período.

El nivel y el mejoramiento de los sueldos de los jóvenes están relacionados positivamente con los años de escolaridad, debido a que el ingreso promedio de los ocupados con educación superior (13 años y más de escolaridad), es 4.6 veces que el de aquéllos con educación primaria (0 a 5 años de escolaridad), en 1999.

Sin embargo, según el informe, los avances en materia escolar no se expresaron en mejoras de la inserción laboral, porque el joven se ve envuelto en un círculo vicioso: el sector no lo contrata por no tener experiencia, lo que hace aún más difícil que adquiera esa experiencia.

“La mejoría de la situación ocupacional de los jóvenes se logrará, sólo cuando se produzcan cambios sustantivos en el plano del crecimiento económico, las oportunidades de empleo y de la orientación del sistema educacional”, concluye.   

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