- Un grupo de jóvenes ex adictos decidieron vencer la
dependencia tóxica, reiniciar sus estudios y perseguir
sus anhelos de desarrollo personal y profesional - Los jóvenes entrevistados coinciden en que el factor que los empujó a consumir estupefacientes fue la desintegración familiar en sus vidas
Lucía Vargas C./[email protected]
SANTA TERESA.- La pérdida de su madre, cuando apenas era muy pequeño y la falta de la protección paterna fue para Henry Campos Galo uno de los principales motivos para que los tentáculos de la drogadicción lo atraparan desde edad temprana, alejándolo de los estudios y de su hermana, único pariente cercano que lo apoyó en su lucha por vencer la adicción.
Este joven de 19 años forma parte de una familia de cuatro hermanos. A la edad de quince, se sumergió en el ambiente oscuro de las drogas, consumiendo todas las variedades e incluso la piedra o crack, la que asegura le causó mayores daños.
“Dos años usé drogas, pero decidí cambiar mi vida por mi hermana”, indicó el joven que fue condecorado como mejor alumno y bachiller en el centro de rehabilitación Dianova- Internacional, localizado en Santa Teresa, Carazo.
RECUPERACIÓN
Tras un difícil período de esfuerzo y voluntad, Henry rompió con las cadenas de la droga al ingresar al centro de rehabilitación.
En tres años que permaneció internado, Henry manifiesta que aprendió a valorarse, obteniendo como mayor logro concluir su bachillerato, misión que lo lleva a su próxima meta que es estudiar Ingeniería en Sistemas de Computadoras.
Durante su estadía en el centro Dianova, compartió sus experiencias con otros jóvenes que incursionaron en la dependencia tóxica y que al igual que Henry sufrieron las consecuencias del mal.
”Aquí (en el centro) aprendí a relacionarme y estudié tercero, cuarto y quinto año”, dijo el joven bachiller.
Además de poseer su título de bachiller, este joven recibió el Alta Terapéutica de parte de la institución Dianova; acompañado de ocho compañeros que admirablemente se libraron del tormento de la adicción a las drogas.
BUSCAN INDEPENDENCIA
A diferencia de Henry, el resto de jóvenes seguirán estudiando su secundaria en Dianova, pero algunos decidieron vivir fuera del centro para enfrentar la realidad en la calle con el fin de independizarse.
HAROLD Y LAS DROGAS EN SU FAMILIA
“Seguiremos estudiando pero decidimos alquilar un local para transformar nuestra vida”, expresó Harold Arróliga, de 17 años y quien confiesa que inició a drogarse desde los seis años de edad.
“Lo que me fregó fueron los problemas familiares, toda mi familia comercializa drogas en El Sauce-León, por lo que quiero alejarme de ellos, aunque espero que algún día cambien de vida’’, señaló Harold.
SUEÑA CONOCER A SU PADRE
Este jovencito lleva siete años en Dianova, donde comparte su vida con su hermano e iniciará a cursar el cuarto año de secundaria.
Perdió tres hermanos a causa de los vínculos de su familia con las drogas y confiesa que su mayor anhelo es conocer a su padre, de quien sabe que tiene 25 años de residir en Australia y es piloto.
”Yo me pregunto por qué él no me quiere conocer, quiero que me explique eso”, cuestiona el adolescente quien manifiesta que al igual que su padre desea ser piloto.
Harold, agradeció el apoyo otorgado por el centro Dianova y los maestros, quienes le ayudaron a cambiar el carácter impulsivo que desarrolló por las sustancias que consumió, manifiesta.
VIDAS NUEVAS
Para lograr la rehabilitación al centro Dianova–Internacional ubicado en Santa Teresa, ingresaron Joe Torres Arrieta, de 17 años, quien anhela ser traductor de inglés; Carlos Vargas Ocón, de 18, piensa trabajar con su mamá a partir de este mes; Reedyn Luna Poveda de la misma edad, dice que quiere transformar su vida y dedicarse a practicar el boxeo y estudiar mecánica de aviación.
Alejandro Zelaya, de 23 años, perdió seis años de estudios por las drogas. “Ahora estoy en cuarto año y soy operador de computadoras, deseo demostrarle a mi familia que cambié”, dice.
Hollman Barrera Pérez, Manuel Sánchez y Amaru Gutiérrez, son adolescentes que fueron también dados de alta terapéutica el pasado diciembre.