Federico Dueñas
Es típico para estas lacrimogenas fechas que recapacitemos y nos hagamos una serie de propósitos positivos a lograr de acuerdo a objetivos o metas personales o familiares que desearíamos alcanzar y que en años anteriores, por las mismas razones o circunstancias, o pretextos que uno exponga, no se obtuvieron, tales como: dejar de fumar, hacer dieta, no “botar la gorra”, no comerse las uñas, hacer un ahorro, no difamar, no hablar más mal de los políticos, sacar buenas notas, pintar la casa, amar a la suegra, sembrar un árbol, etc . También es común visualizar al año nuevo con la imagen de un niño recién nacido, prueba de ello la espléndida y muy atinada caricatura (como casi siempre, para irritación de los políticos) de Manuel Guillén del martes dos de enero.
Precisamente esta caricatura de Guillén y un informe que llegó a mi oficina, de la UNICEF, escrito por su actual directora, Carol Bellamy, sobre la actual situación de los infantes y su sombrío futuro, pletórico de cifras contundentes que estremecerían a las mismas piedras, me puso a pensar ¿qué se está haciendo en Nicaragua (sector privado y gobierno) para apoyar a la niñez desvalida?.
Dice la Sra. Bellamy que el año 2000 concluye con 11 millones de niños que mueren anualmente de enfermedades que es posible evitar; 170 millones de ellos están mal alimentados; más de 100 millones jamás acuden a la escuela y uno de cada diez niños sufre una discapacidad, El informe de UNICEF dice: “El estado mundial de la infancia 2001”, hace hincapié en los cuidados que las naciones deben destinar a los niños desde que nacen hasta que cumplen 3 años. El reporte también alude a los problemas que ellos sufren, los mismos que padecen millones de menores alrededor del mundo y que se relacionan con la pobreza, las enfermedades, el trabajo y prostitución infantil y las guerras.
UNICEF afirma que son necesarios 80.000 millones de dólares por año para que los recién nacidos del planeta tengan un buen comienzo en la vida. ¿Cuánto tiene asignado este gobierno para ellos en el 2001?. No todo se irá en fútil propaganda para las funestas elecciones presidenciales, supongo ?
¿Cuántos niños y niñas en la actualidad viven entre los semáforos de las calles ofreciendo toda clase de objetos a la venta o, mendigan por toda Managua ante la estoica e impasible mirada de nuestras autoridades y ciudadanos?. ¿Cuántos de ellos llegarán a edad adulta y en qué circunstancias ?. ¿Cuántas “pipitas” de apenas ocho o nueve años ya venden sus cuerpecitos desnutridos y llenos de parásitos a taxistas y camioneros o turistas y locales aberrados por unos cuantos córdobas, sin tener la menor idea de los peligros a los que se exponen, comenzando por las enfermedades venéreas y el SIDA?.
Ciudadano, si no me crees, si piensas que exagero, por favor date una paseadita por Acahualinca, por La Rebusca, La Chureca, o Nueva Vida para que sientas, toques, huelas y saborees la miseria del managua en todo su esplendor. Es más, no te vayas tan lejos, camina por cualquier barrio marginal de la capital, como El Recreo y verás la impresionante cantidad de niños solos y semidesnudos jugando en las polvorientas como anegadas de aguas negras calles.
Tomemos conciencia de nuestra cruda realidad. Estamos a tiempo. No lo hagamos por ellos, hagámoslo por nosotros, porque si no lo hacemos ahora, mañana será muy tarde. El futuro nos lo cobrará y con más intereses que los de los bancos. Si no lo pagamos nosotros, lo pagarán nuestros hijos. Pero la irremisible “factura” nos llegará tarde o temprano.
¡Feliz Año 2001!