Balance macroeconómico en el período 1997-2000

  • Las políticas macroeconómicas de este período son la continuación a las del ajuste estructural del período 90-96

José Luis Medal

El dr. Noel Ramírez en el artículo: a cuatro aõs de gobierno, seguimos en el camino correcto, publicado en el Diario LA PRENSA, insiste en que la situación macroeconómica es excelente. Para ello distorsiona algunas estadísticas y omite otras. Dentro de las distorsiones y omisiones se incluyen las siguientes: Primera: afirmó que la inflación del período 1997-2000, “ha sido inferior al diez por ciento”. Falso. Conforme los mismos indicadores económicos del Banco Central (BCN), la inflación promedio de ese período fue de 10.55%, es decir no menor del 10%, y muy ligeramente inferior a la tasa de inflación del período 1992-1996, que fue de 11.72%. Respecto a la inflación, suele omitir el Dr. Ramírez, que la hiperinflación de 13,380% que existió en 1990, se eliminó en el período 1992-1996, y que la meta que señaló el Gobierno en el documento oficial presentado al grupo consultivo en abril de 1998, de lograr una tasa de inflación de 6% en 1998 y de 5% en los años 1999 y 2000, no fue alcanzada.

Segunda: Omite siempre mencionar el Dr. Ramírez, que conforme documentos oficiales presentados al Grupo Consultivo en abril de 1998, las exportaciones de Nicaragua debieron haber alcanzado un monto de US$1,040 y US$1,140 millones de dólares en 1999 y en el año 2000, respectivamente. En la realidad las exportaciones fueron de escasamente US$544 millones en 1999 y de US$600 millones en el 2000. Dicho sea de paso en este último año, las exportaciones de Costa Rica fueron de US$6,000 millones. Nicaragua tiene en términos relativos, como proporción del PIB, el déficit comercial y el déficit en la balanza de pagos más elevado de toda América Latina. El país sobrevive gracias a las donaciones y préstamos internacionales y a las remesas familiares. Ese enorme déficit externo, por sí solo, resta validez a cualquier pretensión de éxito en la implementación de la política macroeconómica. Es más, ese déficit comercial implica que en lo fundamental la implementación de las políticas de ajuste ha fracasado, ya que se sigue dependiendo del financiamiento externo más que de la producción interna. En términos macroeconómicos, ni siquiera ha habido ajuste.

Tercera: afirma el Dr. Ramírez en el artículo ya mencionado que “se redujo el desempleo del 16 al 8 por ciento; es decir a la mitad”. No entramos a discutir la validez de esa cifra oficial con la que se pretende presentar a Nicaragua con una situación de empleo mejor que la de Alemania o España. Basta con mencionar que omitió mencionar la tasa de subempleo. Conforme las cifras del BCN, la tasa total de desempleo —desempleo abierto y subempleo equivalente—, es más del 20%. Omite también presentar las cifras de los miles de nicaragüenses que continúan, por falta de empleo, emigrando hacia Costa Rica y otros países. Cuarta, señala el Dr. Ramírez que “durante estos cuatro años el crecimiento económico anual ha sido en promedio de un 5%”. Ello es positivo. Sin embargo no menciona que esa tasa es menor a la de 6.5% que históricamente Nicaragua logró en el período 1950-1977. Tampoco aclara que, Nicaragua sigue siendo el país más pobre de América Latina, después de Haití.

Quinta: para el Dr. Ramírez el ingreso a la HIPC es un éxito del Gobierno. Es un hecho altamente positivo para toda Nicaragua, obtenido gracias más que nada por la generosidad de la comunidad internacional. No hace mención, que el Gobierno mismo, por el incumplimiento de condicionalidades vinculadas a la gobernabilidad, abrigaba serias dudas de que se aprobara el ingreso a la HIPC. Se afirmó inclusive, contradictoriamente, por el Gobierno hace un par de meses, que el ingreso a la Iniciativa era irrelevante, lo cual obviamente es falso. La comunidad internacional comprendió cabalmente, que dadas las pérdidas de reservas internacionales resultado de las quiebras bancarias, el país estaba totalmente imposibilitado de hacer frente al servicio de la deuda en el año 2001. Decidió la comunidad internacional, generosamente, a pesar de sus reservas, otorgar el acceso a la HIPC. Ello evitó una situación económica más grave, lo que no implica sin embargo, que la situación macroeconómica, no siga siendo muy frágil y vulnerable. Este es un reto que persiste y que tendrá que enfrentar cualquier futuro gobierno.

Finalmente, en relación al camino trazado, a pesar de las pretensiones de haber descubierto nuevos senderos, cabe volver a repetir que el actual Gobierno no ha diseñado ninguna nueva estrategia económica. No hay nada de original en las políticas macroeconómicas del período 1997-2000. En esencia, simplemente se ha continuado con las políticas de ajuste estructural del período 1990-1996. El reto persiste, no sólo de diseñar una estrategia nacional de desarrollo propia y participativa —no elaborada e impuesta por los organismos internacionales— sino el de alcanzar el ajuste con equidad.

* El autor es doctor en Economía.  

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