Karla Marenco [email protected]
Se estima que un niño menor de dos años puede padecer de por lo menos nueve infecciones respiratorias agudas al año y un adulto tres, y se calcula que si un grupo de personas están en un sitio cerrado con alguien afectado por gripe, hay un 80% de posibilidades que se contagien.
El doctor Félix Sánchez, especialista en neumología, explicó que la diferencia entre los virus de la gripe es la agresividad que tiene cada uno. En dependencia de la edad y el sistema inmunológico de la persona, así puede atacar.
DIFERENCIA ENTRE LOS VIRUS
El rinovirus, es el menos complicado porque es el clásico catarro, pero es el responsable del 80% de las gripes. No causa tanto daño más que la irritación en la garganta, moquiadera y molestias en general. Este afecta las vías respiratorias superiores.
La parainfluenza, es un poco más agresiva, inicia con un catarro porque entra por las vías respiratorias, luego desciende hasta la laringe, la traquea y los bronquios, causando lo que se llama laringotraqueobronquitis, la cual se caracteriza por una tos ruidosa y un silbido al respirar. Esto puede terminar en una neumonía si no es tratada a tiempo.
El virus sinsitial respiratorio, (parecido al asma bronquial por el silbido que causa) afecta a los niños menores de dos años. Causa bronquiolitis, que es una inflamación de las vías aéreas más pequeñas (bronquíolos), las que se inflaman dificultando la entrada y salida del aire, por lo que los niños se ponen muy mal.
Se estima que un 5% de los casos de brinquiolitis se hospitalizan, y de éstos hasta el 1% puede fallecer.
El adenovirus, causa neumonía a los menores de un año y puede ser letal. Por fortuna, en el transcurso de los primeros cinco años de vida se adquieren anticuerpos que los atacan cuando intentan introducirse y afecta menos a los adolescentes y adultos.
La influenza, provoca dolor en las articulaciones, náuseas, dolor abdominal y hasta diarrea, se confunde con los síntomas del dengue.
Los niños pequeños, sobre todo los que padecen de problemas respiratorios, como asma bronquial, los bebés prematuros y los afectados del corazón, quedan más expuestos a la influenza y a otras infecciones respiratorias crónicas porque sus defensas están alteradas.