Tito Rondó[email protected]
Ahora caemos en la cuenta. Ahora empiezan los lamentos y el castañear de dientes. El año pasado cuando el Rivas se quedó sin Jimmy González y Santiago Henry para jugar la final, ¿no fue suficiente burla para los aficionados?
Aparentemente no. Analicemos cómo se cometen estos desaguisados.
Carlos García ha tenido desde hace algunos años la idea correcta; había que internacionalizar nuestro calendario de juegos, y eso con varios objetivos en mente.
Uno, abaratar nuestro beis. En tres meses de competencia hay la mitad de gastos que en seis.
Curiosamente, los directivos no han entendido esto. Todos los años se escuchan los lamentos (“parecen monas mal tiradas”, como dicen en Chontales) de que los gastos están por las nubes, pero siempre insisten en estirar el calendario.
Segundo, hay que adecuarnos al calendario internacional, por varias razones.
La principal, que nuestros nicas profesionales puedan jugar aquí, y toda temporada.
También, conseguir refuerzos. Ya nuestra pelota no es de traer a cualquier pelotero de cierto nombre, que aunque no lo haga mal tampoco va a destacar, que es lo que se le exige a un importado. Y los buenos juegan en su mayoría en el Béisbol Organizado.
La habilidad consiste en conseguir a algún buen pelotero de liga menor que haya cumplido seis años y sea agente libre, es decir, que no pertenezca a ninguna organización. Si son buenos, van a ser firmados por los equipos de Grandes Ligas, el tiro es que los firmen una vez que estén jugando aquí y con la condición que los dejen terminar el campeonato.
También se pueden firmar peloteros dominicanos, puertorriqueños, mexicanos o venezolanos que por algún motivo no estén jugando en su país, teniendo la calidad para hacerlo, por ejemplo, por diferencias con su equipo de origen.
El mejor ejemplo de eso en los últimos tiempos es Fausto Cruz, con el Norte el año pasado, y quien de regreso en República Dominicana está teniendo una buena campaña.
También, es importante que una vez que estén los refuerzos aquí no se vayan antes de la final, junto a los profesionales nicas. Es ridículo lo que le va a pasar al Bóer, que va a perder a Oswaldo Mairena, Jairo Pineda y Lenín Picota justo cuando la competencia llegue a su punto más álgido, en semifinales.
Otra ventaja es poder competir en algún evento internacional profesional o de similar calidad. Carlos García tenía planeado hacer una Serie del Caribe de Copabe, pero el éxito de la Copa Parmalat ha enviado al olvido a esa competencia.
Pero no. Carlos le ha entregado a los directivos el calendario, junto a la compilación, los jueces, los anotadores y tantas otras cosas sobre las cuales los directivos no saben nada, solamente para hacer capital político para ser gastado en lo que Carlos considera vital.