- Empresas trabajan con un elemento disuasivo
- Entrenan a vigilantes para ser
porteros y revisar bolsos
Moisés Martí[email protected]
Tres sujetos se bajan armados hasta los dientes. El guardia los divisa. Martilla su revólver 38, pero antes de poder hacer algo es abatido por seis disparos de fusiles de guerra AK.
Los delincuentes entran, encañonan a todos y luego salen con un jugoso botín. En las próximas horas la familia del vigilante llorará su muerte en medio de la pobreza.
Lo anterior no es la escena de una clásica película de acción, sino la realidad a la que se ha enfrentado el país en los últimos años, con más frecuencia en el último trimestre del presente año.
De acuerdo al especialistas en asuntos militares, Roberto Cajina, ni la Policía ni las casas de seguridad privada están en capacidad de enfrentar delitos con el “modus operandi” de los últimos asaltos, en que intervienen delincuentes con mucha preparación militar y armas de guerra.
“Las primeras empresas de seguridad privada nacen vinculadas a la Policía. Esto fue una manera de resolver el problema de los policías que estaban saliendo de las filas de la fuerza pública. Sin embargo, no es que cualquier policía puede ser agente de seguridad privada. La naturaleza del policía es una y la del guardia de una empresa de seguridad es otra”, explicó Cajina.
Resaltó que existen debilidades estructurales en el reclutamiento del personal de seguridad privada, ya que cualquiera puede llegar a pedir trabajo a una de esas empresas, y se lo dan.
“Yo puedo llevar la constancia de buena conducta de la Policía, pero estos registros son débiles y cualquiera puede falsificarlos. He sabido de agentes de seguridad que se han visto involucrados en algunos delitos y aún así trabajan. El único requisito que piden es que la persona tenga experiencia en la manipulación de armas”, aseveró.
Cajina expresó que respeta el trabajo de las casas de seguridad privada y su derecho de establecerse en el negocio, pero considera que éstas padecen de problemas en el área de capacitación.
“Las casas de seguridad funcionan bajo un elemento disuasivo. Creen que con sólo la presencia de un tipo uniformado, con radio y con una pistola o escopeta en el cinto, el delincuente se va a horrorizar y no va asaltar el lugar”, comentó.
Dijo que un factor a tomar en cuenta es que la mayor parte de los delitos han sido contra instituciones bancarias. Sin embargo, la “seguridad bancaria” es una rama especializada de todo lo que significa el trabajo de resguardar instituciones financieras.
“En lo que concierne a la seguridad de los bancos, los guardias de seguridad deben tener un estudio académico especializado, personal especializado en negociación, conocimientos en psicología, ese tipo de cosas”.
ENTRENADOS PARA REVISAR BOLSOS
Acerca de la capacidad de los guardias de seguridad para repeler un asalto, Cajina enfatizó que el problema no radica en la disposición de parte del vigilante, sino en el entrenamiento que la empresa le brinda a éste.
“Hay que enfocarse en la capacitación y especialización. No se trata de que el guardia tenga la disponibilidad para enfrentarse a tiros con alguien, sino ver si está preparado para enfrentar una situación en la cual están involucrados clientes y empleados de instituciones bancarias. O sea, son disuasivos por apariencia. Sólo se les enseña a ser porteros y revisar bolsos”.
Añadió que se deben establecer verdaderos sistemas de seguridad bancaria. “Los sistemas de seguridad se reducen a una camarita de video que por estar ahorrando a veces se apaga en determinado momento, lo que es una falta de control de parte del banco. Por ejemplo, si un tipo de camisa rosada llegó tres veces al banco, la seguridad debe comprobar que no es un movimiento para planear un asalto”, explicó Cajina.
Cajina sugirió hacer un foro debate entre todas las instancias correspondientes, para plantear una estrategia de seguridad pública para todos los ciudadanos.