Nicas de visita en su país

Carlos HernándezCorresponsal de La Nación COSTA RICA.— Motivados por el deseo de pasar la Navidad y la llegada del año nuevo junto a sus familiares y amigos, miles de nicaragüenses que laboran en nuestro país emprendieron desde el miércoles anterior el retorno temporal a su patria. La salida fue intensa el jueves y el viernes […]

Carlos HernándezCorresponsal de La Nación

COSTA RICA.— Motivados por el deseo de pasar la Navidad y la llegada del año nuevo junto a sus familiares y amigos, miles de nicaragüenses que laboran en nuestro país emprendieron desde el miércoles anterior el retorno temporal a su patria.

La salida fue intensa el jueves y el viernes por Los Chiles (Alajuela) y el viernes por el puesto fronterizo de Peñas Blancas (Guanacaste), cuando no menos de 8,000 nicaragüenses inundaron la pequeña e incómoda sede de Migración en busca de la autorización que les permitiera salir legalmente de Costa Rica.

La mayoría llegó en buses procedentes de varios puntos del Valle Central, pero también de Limón, Sarapiquí, Pérez Zeledón y Turrialba, cargando cajas y paquetes con regalos que iban desde muñecas y bicicletas hasta electrodomésticos.

Patricia Morice, jefa de Migración en Peñas Blancas, calculó en 15,000 los nicaragüenses que salieron a derecho entre el viernes y el sábado por ese puesto limítrofe. Por Los Chiles, donde el movimiento es menor, pasaron unos 2,500.

Esto se debió al régimen de amnistía que documentó a muchos de estos centroamericanos. “Antes esa gente se iba ilegalmente”, aseguró la funcionaria.

A pesar de la amnistía, por puntos de salida no autorizados también se ha ido mucha gente desde el lunes anterior, sobre todo por sectores como Tablillas, Cinco Esquinas, Pocosol, México y San Isidro de Upala.

La tarde del viernes, La Nación se contactó en Los Chiles con los hermanos Ernesto y Juan García, quienes iniciaron una caminata de 45 minutos para cruzar la guardarraya por el sector de Tablillas.

“Entramos sin papeles e igual nos vamos”, dijo Ernesto, de 19 años, quien de paso denunció que la empresa para la cual laboró junto a su hermano sólo les pagó el 50 por ciento del salario convenido.

“Por eso no le llevamos regalos a mamá, la plata apenas nos alcanzó para comer”, agregó sin poder ocultar su tristeza.

Peñas Blancas vivió con gran intensidad el sábado debido al incesante arribo de nicaragüenses que decidieron pasar la Nochebuena y el Fin de Año en sus ciudades y pueblos.

Saturnino Castillo, con más de 40 años de dedicarse al comercio en Peñas Blancas, se mostró sorprendido por las grandes cantidades de nicaragüenses, unos impacientes y otros al borde de la desesperación, que esperaban la autorización para cruzar la frontera.

“Sinceramente, nadie esperaba que esto sucediera. El movimiento es muchísimo mayor que el del año pasado. Ya no cabe duda que cada año hay más nicas en Costa Rica”, dijo el comerciante.

A las 10:00 a.m. la presión de la fila parecía insostenible, mientras otros cientos de personas apuñadas frente a la puerta de acceso a la delegación de Migración y sin ningún orden forcejeaban entre ellos para ubicarse de primeras en las ventanilla.

“Esto es un relajo. Aquí nadie respeta la fila. Yo llegué desde la una de la madrugada y no he podido avanzar. Saquen a los colados…” gritaba Juana Velásquez, una mujer que trabaja como empleada doméstica en Tibás, y que tenía prisa por llegar a Masaya.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí