Lisa J. Adams (AP)
CHOLULA, México.- El volcán Popocatépetl cayó el miércoles en un tranquilo sueño, tras la mayor erupción en más de un milenio. Expertos vulcanólogos dijeron que lo peor parece haber pasado.
Por su parte, la portavoz del Presidente Vicente Fox no confirmó el informe científico oficialmente y los funcionarios dijeron que mantendrán en los albergues, por lo menos hasta después de Navidad, a los residentes de las poblaciones situadas al pie del volcán, llamado cariñosamente “El Popo” o “Don Goyo”. Por lo tanto, la alerta máxima se mantiene.
w VULCANÓLOGOS: “LO PEOR PASÓ”
Expertos vulcanólogos comunicaron a funcionarios gubernamentales que las erupciones del lunes y el martes liberaron la presión que había dentro del volcán, y que ya no hay riesgo de una explosión catastrófica.
Fernando López, vocero de la Secretaría de Gobernación, dijo a The Associated Press que no habrá una erupción de grandes proporciones porque el Popocatépetl está liberando presión.
Martha Sahagún, la portavoz de Fox, dijo que no se ha declarado nada en ese sentido.
Los funcionarios en las áreas que circundan el volcán dijeron que mantendrán abiertos los albergues por lo menos una o dos semanas hasta que se garantice la seguridad de las poblaciones y se preparan para celebrar la Navidad y están pidiendo donaciones de regalos y piñatas para los niños.
Los soldados mantienen los bloqueos en los caminos alrededor de los pueblos más cercanos al volcán para mantener alejados a los saqueadores y evitar que los residentes vuelvan a sus casas demasiado pronto.
El Popocatépetl de 5,452 metros, lanzó el lunes y el martes, como una fuente, rocas y cenizas incandescentes. Fue la erupción más violenta en 1,200 años.
Ayer parecía nuevamente una inofensiva montaña rodeada de nubes.
El director de Protección Civil del Estado de Puebla, Guillermo Melgarejo, dijo que está tan tranquilo que parece que hablamos de otro volcán, explicando que su actividad sísmica, y los temblores disminuyeron considerablemente.
Durante varios días, muchos de los 41,000 residentes que habitan las inmediaciones del Popocatépetl no hicieron caso de las órdenes de evacuar el área, hasta que el volcán empezó a lanzar rocas y ceniza incandescente el lunes por la noche y el martes por la mañana.
El martes en la tarde, las únicas personas en la mayoría de las poblaciones situadas a menos de 10 kilómetros del volcán eran grupos de reporteros y soldados que vigilaban las plazas.
El volcán empezó a emitir bocanadas de cenizas y vapor desde que despertó en 1994, tras 70 años de inactividad en 1994.