Emocionado hasta las lágrimas, por su suerte, el nicaragüense César Salgado, quien labora como recolector de café en Costa Rica, reclama su premio de lotería. LAPRENSA/CORTESÍA LA NACION.

Suerte sonríe a nica en Costa Rica

Sergio Arce ArroyoEspecial para LA PRENSA SAN JOSE.- Una vida de sacrificios y estrecheces se vio recompensada para el nicaragüense César Salgado, de 33 años. La diosa fortuna -de la mitología romana- le sonrió a este hombre con $15.760, tras pegar uno de los pedacitos de la lotería navideña. Este sorteo es el más importante […]

Sergio Arce ArroyoEspecial para LA PRENSA

SAN JOSE.- Una vida de sacrificios y estrecheces se vio recompensada para el nicaragüense César Salgado, de 33 años.

La diosa fortuna -de la mitología romana- le sonrió a este hombre con $15.760, tras pegar uno de los pedacitos de la lotería navideña.

Este sorteo es el más importante en Costa Rica, ya que cuenta con una tasa de premios superior a los $10 millones.

Sin embargo, el premio mayor (más conocido como el gordo navideño) consta de $3,2 millones, distribuidos en cinco emisiones de 40 pedacitos cada una.

¡SUERTE!

Una de estas fracciones la tenía César en sus manos: el número 09 con la serie 858, los favorecidos. Las opciones para ganar son de una entre mil y él estaba entre el rango ganador.

Un halo de sentimientos rodeó a este hombre cuando se presentó a las oficinas centrales de la Junta de Protección Social de San José a retirar su dinero.

Con mucho aplomo, Salgado se vino desde la provincia de Alajuela (noroeste del país), donde trabaja como recolector de café. Pero vive en Puerto Viejo de Sarapiquí de Heredia (fronterizo con Nicaragua).

En una mano llevaba el pedacito ganador (cada uno cuesta $1); en la otra, la cantidad de ilusiones y sueños que podrá realizar gracias a este golpe de suerte.

Según contó a La Nación, lo primero que hará es invertir el dinero en la construcción de “una casita” para disfrutarla con su esposa y sus seis hijos. Lo demás, quedará en manos de Dios.

César Salgado quiere dejar atrás tantas penurias económicas y tragos amargos que la vida le ha deparado. Ahora, es tiempo de pensar, sonreír y disfrutar de una Navidad muy distante a las pasadas.  

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