- ”Padecemos el síndrome de la victoria”, señaló
William Briones Loáisiga [email protected]
Tomás Borge, vicesecretario general del Frente Sandinista, aseguró que a partir de los resultados electorales de noviembre pasado ese partido padece “del síndrome de la victoria”, por lo que confía que ganarán las elecciones del 2001 con Daniel Ortega como candidato a la Presidencia. Aseguró que los yankis, la oligarquía y LA PRENSA, no quieren a Ortega “por revolucionario”, y reiteró que no fue Herty quien ganó la alcaldía, sino el partido sandinista.
Borge culpó a algunos medios de comunicación por ‘manipular’ los criterios de Ortega y de él mismo. “Se refieren a Daniel como que ya está quemado, que no puede ser candidato, cuando dicen quemado, quiere decir que presenta un rostro muy duro, radical, demasiado revolucionario. Este es un hombre que no lo quieren los yankis, los Pellas, la oligarquía, LA PRENSA y otros medios de comunicación”, aseguró.
“Sobre la base de este argumento, se está reafirmando la calidad revolucionaria de Daniel Ortega. Siendo quemada la candidatura de Daniel, es la mejor garantía que es el mejor candidato”, dijo.
Según Borge, el FSLN no ganó la comuna capitalina porque el candidato presentó una mejor cara, “eso no es verdad, aquí ganó el FSLN y ganamos porque hicimos un buen trabajo”, expresó.
“Fue meritoria la labor de Herty Lewites, sin duda alguna, pero aquí ganó el FSLN en once cabeceras departamentales, no lo debemos de olvidar. Que tuvieron un lenguaje muy suave y fueron muy flexibles, muy abierto, está bien, además que fue una orientación del FSLN, porque el Frente Sandinista ha determinado ser así en las próximas elecciones”, explicó.
También se refirió a quienes opinan distinto de la dirigencia del FSLN, sin mencionarlos. “Uno se pregunta, ¿por qué se oponen algunos que ni siquiera son candidatos? debe ser porque hay intereses post electorales o para otras elecciones, de todas maneras el argumento que Daniel es nuestro líder y no nuestro candidato, me parece un argumento ‘filisteo’, demagógico, hipócrita, extremadamente dañino, porque un candidato cuando lanza su candidatura y es a la vez dirigente, si no recibe respaldo su candidatura, se deteriora su liderazgo”, razonó.
Dijo que al asumir el gobierno, llamarán “a todos los que se extraviaron en el laberinto de la disidencia política”, dijo.