En 1994, que hablé personalmente al Dr. Yalí Molina, abogado defensor del prófugo mexicano, me confirmó que en Nicaragua no se respetaban ni las leyes de tráfico. Ahora me parece inaudito que su buró esté defendiendo a quienes por más de 71 años han defraudado los sueños de los niños de la capital mexicana.
También es increíble que el doctor Raúl Palacios tenga la suficiente entereza para declarar, que no existe ninguna acusación contra el Sr. Espinosa Villarreal.
¿Si no existe ninguna acusación por qué no regresa a su terruño y se queda por ahí?, para que no siga dando malos ejemplos a nuestra juventud, porque de ese tipo de malos ejemplos ya tenemos suficiente.
Lucho Lezama
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