No es buena alternativa

Edward J. [email protected] En relación con la pobre interpretación que tiene el señor Bustos de que Agustín Jarquín podría ser buen candidato, (La Prensa, miércoles 13 de diciembre), señalo que los sandinistas sí pueden alterar el orden de la democracia, ellos son potencialmente lo peor que le podría ocurrir a cualquier pueblo alrededor del mundo […]

Edward J. [email protected]

En relación con la pobre interpretación que tiene el señor Bustos de que Agustín Jarquín podría ser buen candidato, (La Prensa, miércoles 13 de diciembre), señalo que los sandinistas sí pueden alterar el orden de la democracia, ellos son potencialmente lo peor que le podría ocurrir a cualquier pueblo alrededor del mundo y muy especialmente a Nicaragua, ahora que ésta se encuentra en períodos críticos de desarrollo, inversión, crecimiento, estabilización, etc.

Sólo hace falta hacer un poquitín de memoria y recordarnos de aquellos años de total y paupérrima miseria, ahora … si con un par de promesas a alguien le parece que nada podría volver a ser de malo como era antes, le recomiendo que lo piense otra vez, la actitud arrogante que los sandinistas han adoptado es prueba de que ellos consideran que tienen a las masas totalmente engañadas y que saltarán y quemarán llantas y explotarán bombas caseras y agredirán a agentes del orden, cuando ellos se los indiquen, tal como se maneja un títere.

Respecto a la frase de “El sandinismo no puede alterar las reglas del juego de la democracia”, hemos visto pruebas contundentes y muy tristes de que esto sí puede ocurrir y los sandinistas sí pueden alterar las reglas del juego de la democracia, como lo hicieron ya una vez por muchos años.

Desgraciadamente contamos con compatriotas como los que apoyan al sandinismo y que en lugar de buscar lo mejor para Nicaragua buscan que retrocedamos y adquiramos la enfermedad de la que todos los países ya se liberaron (excepto Cuba) y que si son más inteligentes que nosotros, ¡no volverán a vivir nunca!.

Yo tengo esperanzas que las cosas en Nicaragua empiecen a cambiar y el cambio debería comenzar por nunca elegir a un presidente que de alguna manera se asemeje a Arnoldo Alemán, pues concuerdo con el resto de la nación en calificar su administración de corrupta, injusta, e irrespetuosa del pueblo que trabaja para sacar adelante a la nueva Nicaragua.

Esto sin contar que, la falta de educación y respeto, que el señor sufre es definitivamente digna de lástima.  

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