Eduardo Francisco Smith Meléndez
Cuando yo era pequeño, vivía en el antiguo barrio de San José, al oeste del Plantel de Carreteras, hoy MTI. Mi familia era católica y pequeño, me llevaban al Templo de San José. Al entrar estaba una pileta con agua bendita y encima un crucifijo. Mi madre me decía; “mira hijo, ese es Papa Chú, mira cómo sufre” y me decía “dale un beso en sus piecesitos para que no sufra” y yo niño inocente, se lo daba.
Siendo niño, para dar la primera comunión, me enseñaron los diez mandamientos de Dios. El primero decía: “Amar a Dios sobre todas las cosas”.
Cuando tuve 41 años me convertí al evangelio. Al leer la Biblia, versión Reina & Valera, revisión de 1960, en la pág. 76, leo Los Diez Mandamientos (Capítulo 20. 3-6) y el primero dice: 3. “No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visitó la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen. 6. Y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”.
Eso es exactamente lo que leo en la Nueva Biblia Latinoamericana, Éxodo 20, página 93. Entonces me pregunto ¿por qué me enseñaron con el catecismo católico, un primer mandamiento general, sin especificar su contenido y no como Jehová Dios escribió con su dedo sobre la tabla de piedra, dada a Moisés?.
Los niños repiten amar a Dios sobre todas las cosas”, pero no les enseñan que Dios prohíbe “tener dioses ajenos” y prohíbe “hacer imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo…” ni hacer, ni tener imagen alguna donde yo estoy (habito o trabajo o me divierto) y segunda prohibición: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás”. A los niños no les enseñan la verdad. En Romanos 1.25 dice “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”.
El problema es que los niños cuando crecen, no identifican el “no tener, ni honrar…” como una prohibición del Dios Creador, Omnipotente, Todopoderoso, e inducido por los “maestros” que les enseñan, queda plantado profundamente el desconocimiento de ese mandamiento y por lo tanto, harán sus imágenes y las honrarán porque “les recuerdan a aquellos grandes hombres, los santos”, y se sumergen en la idolatría sin tener conciencia del pecado, pues pecan contra Dios.
Los mandamientos de Dios, son “mandatos”, “son ley”, y su observancia afectará al espíritu de la persona. La desobediencia a Dios es pecado.
En 1 Tesalonicenses 5.23, dice que el ser humano tiene espíritu, alma y cuerpo.
La razón de tener un recuerdo, una foto del ser querido, es un ejemplo en la esfera del alma, (de dimensión diferente al del espíritu) y su efecto corresponde a revivir áreas del recuerdo y nostalgia, que sujetan más a la persona al alma. El alma y el cuerpo forman la carne (Gá. 5. 16, 17), cuyas obras se especifican en Gálatas 5. 19-21 “lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Jn. 3.6), en todo caso, Dios ordena y nosotros debemos obedecer.
Debemos honrar y glorificar a Dios y no tener imágenes, ni ídolos , ni venerarlas.
Si el Señor mandó a levantar la serpiente en el desierto, tenía su motivo (que el pueblo rebelde le obedeciera en sus mandamientos) porque si Moisés no obedecía y los “mordidos” por las víboras de fuego no la miraban, no se salvaban del efecto del veneno y morían.
Mucha gente no obedece al mandamiento de Dios y no se dan cuenta que al no obedecer, se oponen a Dios y para eso El nos enseña en Job 40. versículo 2: “¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto”. El 7 “Cíñete ahora como varón tus lomos: Yo te preguntaré, y tú me responderás”. 8: “Invalidarás tú también mi juicio? ¿me condenarás a mí para justificarte tú?”Y el 9: “¿Tienes tú un brazo como el de Dios? ¿Y truenas con voz como la suya?.
En Proverbios 1.7 dice: “El principio de la sabiduría es el temor a Jehová”
Si se le enseña al niño la verdad de ese mandamiento aprenderá a ser un cristiano no idólatra y será más sano mental y espiritualmente.
Termino diciendo: el niño tiene derecho a la educación (laica y religiosa) pero con la verdad.
Y finalmente Apocalipsis 22.18b,19:
18b “Si alguno añadiere a estas cosas (a lo escrito en la Biblia), Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro”.
19 “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida”.
* El autor es Ingeniero.