- Cada dos días un vehículo desaparece en Nicaragua. Este índice resulta relativamente bajo en comparación al resto de países de Centroamérica, región que lucha para combatir esta plaga que se ha vuelto un lucrativo negocio para el crimen organizado
Después de la droga, la compra y venta de vehículos robados se ha convertido en el negocio más lucrativo para el crimen organizado. Sin embargo, a diferencia del narcotráfico que mueve su “mercancía” de sur a norte, los traficantes de vehículos robados lo hacen en sentido contrario, pero utilizando siempre la misma ruta: Centroamérica.
Las autoridades policiales centroamericanas han encontrado, a veces, vínculos entre ambos delitos; pero generalmente van separados uno del otro con estructuras bien organizadas, en ocasiones, difíciles de detectar.
Nicaragua no escapa a este fenómeno, ya que en nuestro país ocurre un robo de vehículo cada dos días. Según estadísticas policiales, de enero a mayo del presente año se registró el robo de 80 vehículos y ninguno fue recuperado. Las autoridades policiales presumen que fueron sacados del país o desmantelados para ser vendidos en piezas.
El informe policial indica que de 1990 a la fecha, más de 1,500 vehículos robados no han podido ser recuperados y que las marcas que más llama la atención de los “robacarros” son, en el orden de preferencia, Toyota, Honda y Nissan.
Ante el incremento del robo de vehículos y el tráfico ilegal de los mismos, las autoridades policiales del istmo se vieron obligadas a establecer mecanismos para combatir este delito. Uno de los mecanismos es la “suscripción de un convenio para la recuperación, devolución y repatriación de autos robados”, el que abarca a todos los países del área y al cual se adhirió México en 1998.
De hecho la naturaleza del tratado centroamericano permite la adhesión de otros países fuera del área. El comisionado Aldo Sáenz Ulloa, jefe interino de la Dirección de Investigaciones Económicas (DIE) de la Policía Nacional, dijo que actualmente se está en conversaciones con Colombia para que se adhiera como lo hizo México.
El tratado fue suscrito por Nicaragua en diciembre de 1995 y se denomina “Tratado centroamericano sobre recuperación y devolución de vehículos robados, hurtados, expropiados o retenidos ilícita o indebidamente”. La suscripción se llevó a cabo en Panamá y fue ratificado en abril de 1999 por los diputados de la Asamblea Nacional, lo que confirma su vigencia “y en Nicaragua tiene carácter de ley”, expresó Sáenz.
A pesar que este convenio se firmó en 1995, las autoridades nicaragüenses iniciaron un proceso de devolución de vehículos robados a diferentes países del área desde 1994. El proceso se realiza de forma conjunta entre la Policía Nacional y la Dirección General de Aduanas (DGA).
Según el jefe policial, y conforme al Código Aduanero Centroamericano (CAUCA), las autoridades aduaneras están inhibidas de nacionalizar cualquier artículo o mercancía que sea robado o prohibido.
“Partiendo de esa lógica es que se coordina con Aduana que aquel vehículo que se logre determinar que es robado, no sea nacionalizado y por tanto es potestad de Aduana la devolución del vehículo al país de procedencia”, añadió Sáenz.
El trabajo conjunto de la Policía y Aduanas incluyen una coordinación para que todo aquel vehículo en proceso de nacionalización sea objeto de investigación por parte de las autoridades de la DIE.
Controles fronterizos
El proceso de investigación consiste en el envío de documentos de las autoridades aduaneras a la DIE. La DIE verifica, con las autoridades policiales del país de procedencia, si el automotor está circulado, reportado como robado o si está legal. “También verificamos que los datos y especificaciones del documento concuerden con las generalidades del carro”, añadió Sáenz.
Después de la investigación, la DIE envía a la Aduana el informe sobre la misma para que ésta proceda a realizar la nacionalización y legalización del automotor.
Las autoridades de la DIE han ubicado en los puestos fronterizos de El Guasaule, Las Manos, El Espino y Peñas Blancas, oficiales especializados en la localización y detección de “vehículos susceptibles o sospechosos” de que sean robados.
El comisionado Sáenz expresó que de 1990 a la fecha, el parque vehicular aumentó en un 75%, debido a las facilidades del entonces Gobierno de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro. Esas “facilidades” gubernamentales requirieron de parte de la Policía y autoridades aduaneras, establecer controles en los puestos fronterizos, por cuanto la mayoría de los vehículos entraron al país vía terrestre.
La detección de los carros robados en los puestos fronterizos se hace, dijo Sáenz, conforme a un “perfil” del vehículo que puede ser potencialmente ilegal en el exterior. Agregó que el “perfil” se determina observando desde la persona que lo conduce, hasta las características físicas del automotor cotejadas con los datos de los documentos que presente el conductor.
“Muchas veces se tiene que hacer una correlación de la persona con el vehículo que conduce. En la primera observación si el agente presume que el carro no corresponde con la apariencia del conductor, entonces realizar una entrevista explorativa y le hace preguntas para conocer a dónde va y a qué va esa persona”, añadió.
Sáenz citó como ejemplo que en 1997 vino a Nicaragua un ciudadano salvadoreño con una Toyota Land Cruiser del año, de 56,000 dólares y al preguntarle qué venía a hacer a Nicaragua, éste respondió que “a comprar telas”. “Aquí desde 1992 desaparecieron las textileras, así que no concuerda que un ciudadano venga a comprar telas, cuando El Salvador cuenta con buenas empresas textiles. Eso era sospechoso, se retuvo y se determinó que el vehículo era robado”, explicó.
Conforme al tratado centroamericano, de 1994 a la fecha, Nicaragua ha regresado 285 vehículos, de los cuales, nueve fueron devueltos a Estados Unidos el año pasado y el resto a los diferentes países centroamericanos.
Según Sáenz, el convenio establece que si las autoridades nicaragüenses detectan un automóvil robado, lo primero que deben hacer es notificar a las autoridades pertinentes del país de procedencia. En El Salvador es al Ministerio de Seguridad Pública; Honduras, a la Policía Preventiva y en Guatemala es la INTERPOL. Posteriormente se realizan los trámites para la devolución y repatriación del automotor.
Cada autoridad notifica al propietario del vehículo y éste tiene un período de 30 para presentarse con los documentos que lo acreditan como dueño del automotor, es decir la tarjeta de circulación, una copia de la denuncia del robo y una identificación, si se trata directamente del propietario. Pero si es un representante de la aseguradora, tiene que mostrar la factura de pago a través de la cual el propietario endosa el automóvil a la compañía.
Sin embargo, a juicio de Sáenz, con el establecimiento del “paso fácil” a través de las fronteras mediante el tratado conocido como CA-4, “se han vulnerado” los sistemas de control en los puestos fronterizos, por cuanto los requisitos para introducir un automóvil de un país a otro son mínimos.
“Esta situación nos ha obligado a establecer medidas de control más estrictas y especializar a los agentes policiales que están en las fronteras en la detección de autos robados”, agregó.
Costos de la repatriación
Aunque no dijo quién asume los costos de repatriación, el comisionado Sáenz explicó que el convenio suscrito establece que el dueño del vehículo “tiene que pagar los gastos mínimamente razonables”. Los gastos podrían ser, dijo Sáenz, el pago de la grúa que traslada el carro o cualquier daño que se le pudo reparar al automotor cuando se le trasladó de donde fue encontrado, a las oficinas de la Policía, por ejemplo.
Sáenz explicó que en Nicaragua el índice de robo de vehículos es el más bajo de Centroamérica (0.48 por día o un vehículo por cada dos días y medio según estadísticas del año pasado). Mientras que en Guatemala se registran entre 28 y 32 vehículos diarios; El Salvador, entre 16 y 20 y Honduras, 12 vehículos robados cada día. En 1997 se registró en Nicaragua el mayor índice de robos, contabilizando 360 vehículos, casi un automotor por día.
Sáenz expresó que el período para devolver el vehículo robado, depende del país de origen. “En la medida que las autoridades (del país de origen) nos envíen la información requerida, en esa medida se procede a la devolución del vehículo a su dueño”, reiteró.
Agregó que, generalmente establecen 24 horas para notificar a la Dirección General de Aduanas sobre el hallazgo del vehículo robado y es esta autoridad la que informa al país de origen. “Las autoridades de ese país deben informarnos si el vehículo está circulado y/o reportado como robado”, añadió.
Por otra parte, no existe un estimado de las pérdidas económicas en que incurre un país cuando se dan robos de autos. Sáenz explicó que los montos están en dependencia de lo que paga una compañía aseguradora en cada país.
“El costo de la póliza varía conforme al país. Por ejemplo la prima de un seguro debe ser más cara en Guatemala que en Nicaragua, porque el riesgo de que uno pierda un vehículo es mayor en Guatemala que en Nicaragua”, añadió.
El jefe policial dijo que las marcas preferidas por las bandas de “robacarros” son el Toyota, Honda y Nissan y los modelos son de los años de 1993 a la fecha, porque ya los del 90 para atrás tienen menor demanda en el “mercado internacional”. “Un vehículo del 93 a la fecha es comercialmente exportable y en ese tipo de automotores hay que poner mayor atención en los puestos fronterizos”, reiteró Sáenz.
El vehículo menos preferido es el Lada, a menos que sea de un modelo muy reciente. Sin embargo, dijo Sáenz, si se refiere a una camioneta doble cabina, 4X4, Toyota, año 1994, “es comercialmente exportable”.
También diferenció que la venta del vehículo depende del tipo y así se determina en qué país se puede vender. “Por ejemplo, el automóvil generalmente va a Costa Rica, pero un Jeep o una camioneta 4X4, puede tener mercado en Honduras por el terreno”, expresó.
No existen convenios con Norteamérica
A excepción de México que se adhirió al tratado centroamericano en 1995, no hay convenio de este tipo con Estados Unidos o Canadá. No obstante, Nicaragua y Estados Unidos han organizado, de forma bilateral, mecanismos para la devolución de los carros robados en la nación del norte y que sean detectados en el territorio nacional.
Según un informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el Buró Nacional de Seguros contra el Crimen mantiene una iniciativa para recuperar los vehículos robados desde Centroamérica y el Caribe.
El tratado para “identificar, recuperar y devolver los automotores robados a los Estados Unidos” ha sido discutido con los gobiernos de Panamá, Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Honduras, Belice y República Dominicana, pero hasta el momento la iniciativa no se ha concretado y sólo existen los mecanismos bilaterales de recuperación y devolución.
El comisionado Aldo Sáenz expresó que en 1996 se dieron varios esfuerzos para firmar un convenio con Estados Unidos, pero hasta el momento no se ha concretado. “Existen pláticas e intercambio de información con Estados Unidos, pero sólo eso”, añadió el jefe policial. Tampoco con Canadá hay algún tipo de tratado para combatir este delito.
Según Sáenz, de los vehículos usados que entraron al país el año pasado, el 85% procedían de los Estados Unidos, pero este año se redujo al 55 o 60%, debido a que países como Corea, Japón, Taiwan y China, entre otros, envían automotores de segunda mano a Nicaragua y otros países del istmo.
Representantes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Aduanas de Estados Unidos y el Buró Nacional de Seguros contra el Crimen han impartido capacitaciones sobre el robo de vehículos a oficiales de Panamá, El Salvador, Honduras y Venezuela. El informe del Departamento de Estado establece que hay planes para ampliar estos programas de capacitación en América del Sur y otras partes del mundo.
Las autoridades estadounidenses estiman en unos 4 mil millones de dólares anuales las pérdidas que deja el robo de vehículos y aviones.
El Gobierno de Estados Unidos mantiene un tratado bilateral con México para combatir este delito. Ha firmado convenios bilaterales con Belice, Guatemala y República Dominicana, pero aún no se han ratificado. Además está en negociaciones para firmas de tratados con los gobiernos de Polonia, Costa Rica, Venezuela y Panamá y ha iniciado pláticas con Honduras, Nicaragua y El Salvador.
Un informe del Departamento de Justicia de los Estados Unidos concluye que “un porcentaje significativo de los vehículos robados nunca se recupera y muchos de ellos son embarcados fuera del país (EE.UU.) y otros revendidos internamente o desmantelados en partes”.
Para las autoridades estadounidenses, el robo de vehículos “es un problema de delito mayor”, por lo que han diseñado una iniciativa denominada “Operación de Parada Repentina”, diseñada con el fin de atacar el problema. “Para la mayoría de los estadounidenses un vehículo será la segunda compra más cara que habrán hecho. Para estos millones de estadounidenses que han sido víctimas de robo de vehículos, es un crimen de propiedad caro y doloroso”, indica el informe del Departamento de Justicia.
Según el informe los tres estados que reportaron mayor número de autos robados en 1997 fueron California, Florida y Texas. Para combatir el delito, el FBI estableció fuerzas de tarea en las principales en las principales áreas metropolitanas que incluye la participación de las policías locales, oficiales de departamentos, agencias de aplicación de ley estatal y otras agencias federales.
La Policía Nacional recomienda: ¡cuide su carro!
– No deje su vehículo solo y encendido ni por un segundo, puede haber personas a su alrededor que aprovechen su exceso de confianza.
– No deje bultos, maletines u otro objeto de valor dentro de su vehículo porque llaman mucho la atención.
– Al aparcar su vehículo, asegúrese de dejar las ventanillas bien cerradas y los llavines bien asegurados.
– Cuando sea de noche deje estacionado su carro en lugares donde haya luz.
– De ser posible, recomiende el cuido de su automotor a personas debidamente identificadas.
Si su vehículo es objeto de robo:
Dé aviso de inmediato a la estación policial más cercana.
– Avise a sus amigos del hecho porque pueden identificar su vehículo y su información puede ser muy valiosa para la recuperación del mismo.
Al comprar un vehículo, tome en cuenta:
Compre un vehículo con sus dos placas y circulación original.
– Compre a personas debidamente identificadas y con la dirección establecida.
– Revise y asegúrese que los datos físicos del vehículo coinciden con los que aparecen en los documentos de propiedad y compra-venta.
– No compre vehículos con placas extranjeras, porque corre el riesgo que la Dirección General de Aduanas le multe hasta por el 25 por ciento del valor del automóvil por defraudación aduanera; también corre el riesgo de que el vehículo sea robado en el exterior.
– Al revisar los números físicos (chasis y motor), observe que dichos números sean uniformes, es decir, que no se note algún tipo de alteración.