- Los fenómenos naturales que azotaron la zona de Chinandega, condenan a las presentes generaciones, desafortunadamente a la niñez, a una vida llena de obstáculos para mejorar sus condiciones de vida. Pese a la ayuda que prestan organismos cooperantes, hacen falta políticas de Estado para este sector vulnerable
Carol Munguía – [email protected]
CHINANDEGA.- La nueva generación de los municipios del norte del departamento de Chinandega será física y mentalmente débil, puesto que el 25 por ciento de la niñez de 0 a 16 años presenta desnutrición y las esperanzas de erradicar tal condición son mínimas, dadas las condiciones de pobreza extrema en que se desarrollan los menores y sus familias.
Los municipios con altos índices de desnutrición infantil son: Villanueva, Somotillo, Santo Tomás, Cinco Pinos, San Pedro de Potrero Grande y San Francisco de Cuajiniquilapa, en estas localidades se estima que el 90 por ciento de la niñez no consume los alimentos necesarios para un desarrollo adecuado.
Lo anterior es confirmado por el delegado del Sistema Local de Atención Integral a la Salud (Silais) en Chinandega, doctor Luis Roberto Callejas, quien sostiene que de los 35 mil niños y niñas que habitan en los municipios norteños de este departamento, el 90 por ciento se alimenta únicamente de arroz y frijoles. En escasas ocasiones tienen la oportunidad de comer carne, sopas, alimentos que aportan calcio, lo que es fundamental en la etapa de crecimiento, tales como huevos, leche y sus derivados.
“El primer eslabón de la cadena de desnutrición es la mala nutrición materna, causante de efectos perjudiciales en los menores, tales como bajo peso al nacer, crecimiento retrasado, vulnerabilidad a enfermedades e intelectualidad limitada’’, agrega.
Como una disposición a corto plazo para mejorar las condiciones de salud de los menores, se fomenta la lactancia materna, a través de la cual, según el Ministerio de Salud y el Fondo Internacional de las Naciones Unidas para el Socorro de la Infancia (Unicef), los porcentajes de desnutrición en los lactantes se reducen significativamente.
La doctora Jessica Palma, directora del Centro de Salud de Cinco Pinos, opinó que el estado nutricional de los lactantes es del 7 por ciento de desnutrición.
En el resto de la población infantil de 1 a 4 años es del 36 por ciento y el principal problema en estos lugares es el hambre y la pobreza de los pobladores, dijo la galena.
MAESTROS TESTIGOS POR LA HAMBRUNA
Los profesores de las comunidades pobres son testigos de las necesidades imperantes de la niñez chinandegana, las que provocan que los alumnos muchas veces se ausenten de las aulas de clases porque tienen hambre.
“Muchos de nuestros alumnos vienen sin desayunar. El refrigerio que ofrece el Programa Mundial de Alimentos aumenta la retención escolar y su interés por aprender’’, dijo Vilma Guido, maestra de una escuela rural de Chinandega.
Según la educadora, en muchos hogares de esta localidad se consume solamente uno de los tres alimentos al día. Muchas familias consiguen comestibles bajo la modalidad de trabajo por comida, el que impulsan organismos no gubernamentales; pero de no tener esa opción no conseguirían nada para comer, señaló.
La educadora dijo que la hambruna es inminente, en gran medida por los efectos de los fenómenos naturales como los huracanes “Mitch” y “Keith”, que dejaron a los pequeños productores sin cosechas de primera y postrera, agudizándose así la problemática alimenticia.
“Los fenómenos naturales como sequías, ciclones, inundaciones o plagas, acentúan el déficit alimentario, destruyen gran parte de sus pertenencias y reducen las oportunidades de recibir ingresos y normalizar a los productores y actividades agrícolas, comercio o empleos temporales. La inadecuada alimentación limita la capacidad de trabajo’’, expresa.
NECESIDAD DE PROGRAMAS INTEGRALES
Cuando una comunidad es azotada por el hambre, los más perjudicados son los niños porque pierden la capacidad de aprender e ir a la escuela; para ellos ya no es importante aprender porque su interés y necesidad básica es comer. El Estado nicaragüense no cuenta con programas integrales para superar el subdesarrollo de la población infantil.
AYUDA ALIMENTICIA
– El Programa Mundial de Alimentos (PMA) mitiga en cierta medida el déficit alimenticio de las familias pobres de Chinandega, pues vela por la seguridad alimentaria de los sectores vulnerables.
– El Programa de madres embarazadas, la atención a los comedores infantiles, reconstrucción de caminos y puentes, construcción de viviendas y rehabilitación de áreas productivas, son parte de los proyectos de este organismo no gubernamental.
– Para el año 2001, el PMA prevé realizar un estudio sobre la desnutrición en Nicaragua y el impacto que causa a las nuevas generaciones. El rumbo de la ayuda podría variar y dirigirse a debilitar la curva ascendente del hambre en 125 mil niños de al menos 300 comedores infantiles.