Washington/AP
El sucesor de Bill Clinton a la Presidencia de Estados Unidos sigue sin decidirse. El principal campo de batalla, el Estado de la Florida, sigue siendo objeto de disputas legales, y el codiciado trofeo a conquistar, pues sus 25 votos electorales darán el acceso a la Casa Blanca.
“Ignoro cuáles serán los resultados finales”, dijo el candidato demócrata, Al Gore, al sugerir un recuento a mano de los seis millones de votos emitidos en la Florida como manera de alcanzar un resultado “justo y final” sin ulteriores maniobras legales.
Pero su rival republicano, el gobernador por Texas George W. Bush, dijo horas después que “el resultado de esta elección no será producto de acuerdos o de esfuerzos para moldear la opinión pública”, y rechazó la propuesta de Gore. Según Bush, el conteo de votos a mano “introduce el error humano y la política” en ese proceso.
Bush mantiene una ventaja de 300 votos sobre Gore en la Florida.
La presentación ante las cámaras de televisión de ambos rivales coronó un día tumultuoso en que la secretaria de Estado de la Florida, la republicana Katherine Harris, anunció que no aceptará los resultados de los recuentos a mano cuando llegue el momento de certificar el total final el sábado.
Sólo votos de electores ausentes, que sufragaron por correo en el exterior, serán incluidos en los totales, dijo Harris. (The Washington Post, dijo que dichos votos parecen favorecer a Bush).
Los abogados de Gore dijeron que presentarán demandas ante los tribunales, cuestionando la decisión de Harris.
La lucha legal se traslada a la corte federal de Apelaciones de Atlanta, donde los jueces pidieron al sector que representa a Bush argumentos por escrito para justificar la cancelación del recuento de votos.
Entre tanto, algunos expertos señalan que un poco más allá está la Corte Suprema de Justicia, y que la batalla para escoger al 43er. presidente de Estados Unidos, podría finalizar en ese tribunal.