Félix Rubén, el “Poeta carretonero” en plena faena cargando “su vehículo” para ganarse el sustento diario. LA PRENSA/A.OLIVAS.

Félix Rubén: el poeta carretonero

A sus 50 años, este personaje originario de San Juan de Limay, Estelí, se mantiene soltero y reside en el barrio “Oscar Turcios” de esta cabecera departamental, desde donde afirma su concepción de la humanidad, expresando: “La vida es pobre y el pensamiento rico” Adolfo Olivas [email protected] ESTELI.- Para muchos vecinos de esta localidad, Félix […]

  • A sus 50 años, este personaje originario de San Juan de Limay, Estelí, se mantiene soltero y reside en el barrio “Oscar Turcios” de esta cabecera departamental, desde donde afirma su concepción de la humanidad, expresando: “La vida es pobre y el pensamiento rico”

Adolfo Olivas [email protected]

ESTELI.- Para muchos vecinos de esta localidad, Félix Rubén Espinosa es un “poeta trastornado,” que escribe sin lógica y para otros un “soñador” que se inspira en los tormentos de su vida acongojada.

Su principal fuente de inspiración son personas originarias de esta zona. Escribe poemas inspirados en personalidades destacadas como el actual ministro de Turismo, René Molina.

La pobreza y sensibilidad social se reflejan en sus escritos, en los que se manifiestan las diferencias sociales entre la clase dominante y los menos favorecidos.

Su convivencia con militantes del Frente Sandinista durante la década de los ochenta, lo hacen añorar a quienes por ese período fueron fieles compañeros y hoy lo tienen en el olvido.

La falta de oportunidades obstaculizaron que publicara un libro que recoja los frutos de su inspiración, impidiéndosele así alcanzar la satisfacción personal de palpar los escuetos escritos en las páginas literarias de periódicos y de revistas.

En una choza que se mantiene erigida con maltratadas tablas, habita el conocido “Poeta Carretonero”, quien expresa ahogar su inspiración en un rincón lóbrego de su hogar.

En su entrevista con LA PRENSA, recuerda su travesía por regiones alejadas, una infancia llena de dificultades como cualquier niño de familia pobre y la adolescencia y juventud como ayudante de camiones y buses de transporte colectivo ruta San Juan de Limay-Estelí.

A su llegada a la ciudad de Estelí en búsqueda de nuevos horizontes, encontró al destacado poeta Ciro Molina, al que por mucho tiempo en la década de los años 70 le empujó la silla de ruedas en la que permanecía.

Armado de una espléndida memoria, Félix Rubén, se enorgullese de llevar el nombre del máximo representante de la poesía latinoamericana, Rubén Darío.

Uno de los primeros poemas que Félix Rubén escribió a mediados de 1970, se denominó “Las vacas de René Molina”, cuando el actual Ministro de Turismo Molina Valenzuela, era diputado y uno de los hacendados más ricos del país, poseedor de miles de cabezas de ganado.

Este poeta popular, que no recuerda cuantos poemas ha escrito, cree que al morir los vecinos y sus amigos van a pedir “el chelín” para comprarle el ataúd y velarlo, a ellos les pide que le canten y no lloren en su despedida final.

Recuerda que trabajó en los años ochenta manejando un mimeógrafo en el Comité Zonal del Frente Sandinista en Estelí, y asegura escuchar todavía el “shah, shah, shah” del aparato, pero que siente muy lejos la mano solidaria de quienes fueron sus compañeros.

POEMAS DEL «POETA CARRETONERO»:

Las vacas de Renee Molina

“Todas las vacas del
diputado René Molina
eran bien atendidas para
parir,
y todas las demás vacas
de los otros diputados de
Nicaragua
eran también bien
atendidas.

Mientras las mujeres del
campo
se morían de parto,
por falta de médicos.

Ahí quedaban las
pobrecitas mujeres
tendidas en el suelo,
sin tibio que es lo mismo
que chocolate.
Sólo la muerte las
acompañaba,
en su cama de tapesco de
cuero crudo
y sin petate”.

La picazón

“Me pica abajo
y arriba también.
Me rasco la cola
y no sé por quién”.

Así se despide de quien dice que
el espíritu todavía no lo ha perdido,
porque es algo que se estima y se guarda.

Quiero

“Quiero llamar a todos los
poetas
con mi nombre de infancia,
y que me canten todos.

Y cuando me muera
que no fíen en las pulperías
para mi velorio.

Que no me rindan fianza
para llevarme al
cementerio.
Quiero para entonces
estar unido a todos
los muertos sin que
nadie nos perturbe”.

SOBREVIVENCIA

Félix Rubén dice que su vida está condenada al fracaso. Su pequeña choza, la construyó con dinero adquirido acarreando cilindros de gas, no tiene servicios básicos como letrina y luz eléctrica.

– Vive asechado por roedores que le han carcomido parte de sus escritos. “Cómo quisiera tener una mesita y material para escribir, aunque con luz de candil”, clama el poeta poco afortunado que desde joven creyó que viviría felizmente de la poesía.  

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