Diez años del FISE

Pablo E. Ayón

Cuando doña violeta, a finales del año 1990, me explicó lo que sería el entonces nuevo programa, llamado Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) que su Gobierno estaba iniciando y me invitó a presidir el Primer Consejo de Administración de esa institución, sentí un gran entusiasmo y compromiso y decidí adelantar cinco años mi jubilación en la Corporación Norteamericana que presidía en Centroamérica, y trasladarme a Nicaragua para asumir ese gran reto, en beneficio de nuestra querida y postrada Nicaragua que comenzaba un importantísimo período de transición en todos sus aspectos.

El FISE fue creado para promover eficientemente la ejecución de proyectos de alto impacto social, financiándose principalmente con donaciones y préstamos internacionales. Se comenzaría con el desarrollo acelerado de un programa de rehabilitación de la infraestructura social del país: Escuelas e institutos, centros de salud, hospitales, instalaciones Sanitarias y de agua potable, etc., etc., severamente dañada y abandonada casi en su totalidad durante la década de los ochenta.

Programas similares al FISE se estaban llevando a cabo exitosamente en otros países como Bolivia y El Salvador. La Comunidad Financiera Internacional presidida por la AID, el PNUD, el Banco Interamericano y el Banco Mundial estaban dispuestos a apoyar fuertemente este programa de obras sociales y generador de empleos.

En el inicio establecimos objetivos y normas que garantizarán el éxito del programa a corto plazo, como fueron:

1.- Un Consejo de Administración integrado por cuatro personas idóneas, de trayectoria profesional, representativas de las actividades que desarrollaría el FISE: salud, educación, promoción social, planeamiento y construcción, y que a la vez fuera realmente un órgano de dirección y supervisión efectivo y sobre todo apolítico.

2.- Una Unidad Operativa con estructura organizativa ágil y de bajo costo, formada por profesionales y técnicos de experiencia y reconocida capacidad, que fueron seleccionados y contratados a través de un concurso serio e imparcial. Ante la escasez local de personal con esas cualidades se aprovechó la oportunidad para recuperar a valores nicaragüenses que residían en el extranjero. Los ingenieros José Angel Rodríguez A. y Richard Montenegro y el licenciado Carlos Lacayo M. fueron algunos de esos profesionales valiosos que regresaron a Nicaragua a formar parte de la dirección operativa del FISE.

3.- Sistemas y procedimientos que garantizaran que la prioridad y balance en el desarrollo de los planes y construcciones del programa estarían en función de un mapa de población y pobreza de los municipios, que el mismo FISE desarrollaría, y no del color político de los alcaldes de turno. Lo anterior fue válido también para la Municipalidad de Managua cuyo alcalde era entonces el actual Presidente de la República.

4.- Licitaciones privadas o públicas para la ejecución de las obras y procedimientos de supervisión y control de las mismas, así como auditorías por programa, que le dieran a la operación una comprobable transparencia. La información sistemática y completa al público a través de los medios de comunicación, sobre el avance del programa y los montos invertidos sería parte del manejo transparente del mismo.

En sólo los primeros dieciocho meses de operación efectiva el FISE había ejecutado cerca de cien millones de córdobas en proyectos sociales.

* Primer Presidente del Consejo de Admón. del FISE.  

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