Atrofia muscular es la enfermedad progresiva que afecta a estos hermanos, a quienes el mal mantiene postrados en sillas de ruedas. LA PRENSA/N. SANCHEZ

Cuatro hermanos son víctimas de atrofia muscular

La familia Brenes Selva vive un drama, padecen todos la misma enfermedad que los tiene postrados en sillas de ruedas Noelia Sánchez Ricarte Corresponsal/[email protected] Durante casi diez años, los hermanos Brenes Selva han vivido todo un drama, pues sufren los efectos progresivos de una enfermedad llamada “atrofia muscular”, que poco a poco acaba con los […]

  • La familia Brenes Selva vive un drama, padecen todos la misma enfermedad que los tiene postrados en sillas de ruedas

Noelia Sánchez Ricarte Corresponsal/[email protected]

Durante casi diez años, los hermanos Brenes Selva han vivido todo un drama, pues sufren los efectos progresivos de una enfermedad llamada “atrofia muscular”, que poco a poco acaba con los músculos de su cuerpo.

La enfermedad ha avanzado tanto, que ahora se encuentran postrados en sillas de ruedas sin tener la oportunidad de valerse por sí mismos; ellos son: José Antonio, Dolores, Nora y Fernando.

Verlos postrados en esas sillas hace reflexionar a cualquiera y entonces se comprende que la vida tan sólo la tenemos prestada, pero que indiscutiblemente hay quienes hacen más llevadero el dolor de quienes no tienen una esperanza de vida.

Y si hay que rendirle “el sombrero” a una persona, es a la señora María Elena Brenes, quien sin dudarlo se ha encargado de cuidar a sus cuatro hermanos, desde bañarlos, asearlos, alimentarlos y lo más grave: sufrir con ellos.

Doña María Elena vive convencida de que tiene que cumplir hasta el último de sus días con esa misión que Dios le dio, lo único que pide es fortaleza y salud para poder lograrlo.

NO ES UN MAL DE FAMILIA

De la enfermedad de sus cuatro hermanos, la señora María Elena sólo sabe que es progresiva, pero dice estar segura que ninguno de sus familiares padeció este mal.

Recuerda que sus padres murieron a una edad avanzada y que en vida “tenían grandes energías”, sus cuatro hermanos también llevaban una vida activa.

A todos el destino les prometía una vida llena de felicidad, eran trabajadores y activos. Fernando por ejemplo era mecánico y su hermano José Antonio fue ebanista durante veinte años.

La enfermedad comenzó como “una flojera en el cuerpo”, asegura María Elena, luego “se caían hasta llegar al estado en que se encuentran ahora”, señala.

Pero aunque su enfermedad ha cambiado su fisonomía, esto no ha dañado su inquebrantable apego por la vida, ellos se alimentan normalmente y aún tienen una mente lúcida, aunque hablan con un poco de dificultad.

MITIGANDO EL DOLOR

Hasta hace poco, los hermanos Brenes Selva permanecían sentados en unas viejas mecedoras, hasta que la señora Raquel Alvarez, presidenta del Club de Leones ‘Cacique Nicaragua’, de esta ciudad, realizó la encomiable labor de conseguir cuatro sillas de ruedas.

A través del señor Silvio Solórzano Pellas, presidente de la Fundación Americana Nicaragüense, estos cuatro hermanos ahora poseen cada uno su silla de ruedas, que si bien es cierto no les devolverá la agilidad que antes tenían, por lo menos contribuirán a hacer más llevadero el padecimiento que ahora los aqueja.  

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