- Instituto Católico Juan Pablo II condecora al Presidente Arnoldo Alemán
José Adán Silva [email protected]
Aunque Su Eminencia, Cardenal Miguel Obando y Bravo negó que exista algún tipo de acuerdo entre el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y la Iglesia Católica de Nicaragua, los acercamientos entre ambas instituciones siguen dándose sin mayores miramientos.
Ayer por la mañana, el Cardenal Obando y Bravo acompañó al Presidente Alemán, a su esposa María Fernanda, al Vicepresidente Leopoldo Navarro y otros liberales, a la colocación de la primera piedra de lo que será el Hogar de Ancianos de Managua.
El Cardenal Obando bendijo la futura obra social y el presidente lo agradeció con un “que Dios bendiga a Nicaragua”.
Más tarde, el presidente Alemán fue condecorado con la Medalla de Oro, en su máxima distinción, por el Instituto Católico Juan Pablo II.
La orden fue impuesta por Monseñor Silvio Fonseca, Ministro de Educación en la Iglesia Católica, quien además de enumerar los méritos del mandatario, como su vocación cristiana y su vocación de progreso, también le agradeció la ayuda que el gobierno brindó para la construcción del Instituto.
w ALABANZAS E HIMNO
PONTIFICIO
Monseñor Fonseca dijo que “sería una miopía deliberada ignorar la construcción de tantas escuelas” en la gestión del gobierno liberal. Además, el religioso destacó el testimonio de sufrimiento del mandatario, “cuando fue encarcelado en la década antepasada, mientras su esposa moría víctima de un cáncer fulminante”.
La condecoración concluyó con la entonación del Himno Pontificio, cuyo uso y destino, según comentó una maestra del instituto, es exclusivo para las actividades religiosas como misas, primeras comuniones, asambleas católicas y otras.
La condecoración coincidió con una fecha que celebra la Iglesia Católica mundial, como es el 22 aniversario del nombramiento del Papa Juan Pablo II.
Días antes, el Presidente Alemán y parte del gabinete de gobierno, se reunieron con los máximos representantes de la Iglesia Católica para responder y explicar las inquietudes que los religiosos tenían sobre diversos aspectos del país, así como ofrecerle apoyo ante supuestos ataques a la Iglesia por parte de sectores “de grandes capitales”.