- Asaltantes heridos durante tiroteo declararán desde la cama de los hospitales donde se recuperan de los balazos
- Taxista dice que para obligarlo a incriminarse un policía le dijo que lo violaría
Janelys Carrillo [email protected]
El taxista Fabián Arévalo Martínez y la mesera Ana María Suárez Ruiz, vinculados por la Policía Nacional al asalto de la distribuidora “Dos Robles” y el tiroteo con los agentes del orden ocurridos el sábado, negaron su participación en los hechos y dijeron que son éstos los que a toda costa han querido involucrarlos.
“Mi arma es el timón del carro”, sostuvo Arévalo Martínez, acusado junto a Suárez, Juan Antonio López Martínez y Martín Ramón Ríos Solano, de los cargos de asociación para delinquir, robo con intimidación, exposición de personas al peligro, lesiones y tenencia ilegal de armas.
La primera en declarar fue la joven Suárez, compañera de López Martínez, quien abundó en relatos sobre presiones sicológicas presuntamente utilizadas por la Policía para arrancarle una confesión de la culpabilidad de ambos, en el caso de ella por complicidad.
El fin de semana, la Policía dijo a LA PRENSA que Suárez era sabedora de las andanzas de su compañero y de Ríos Solano, quien vive en la misma casa de ella, así como del involucramiento del taxista que la tarde del viernes y la mañana del sábado los habría visitado.
Aseguró que si ella hubiera tenido conocimiento de las actividades de López Martínez, no se habría quedado tranquilamente hasta las tres de la tarde en su casa, sabiendo que había sido baleado por la Policía.
MAS PROCESADOS
Fabián Arévalo y Juan Antonio López, también son procesados en el Juzgado Octavo de Distrito del Crimen de Managua por los delitos de robo con intimidación y lesiones, tras haber sido reconocidos por el cambista Humberto Carvajal y su esposa, como las personas que el 13 de septiembre los asaltaron en el sector del Puente León.
TAXISTA ALEGA QUE FUE SECUESTRADO
Ante el Juzgado Quinto de Distrito del Crimen de Managua, el taxista Fabián Arévalo repitió la versión inicial que brindó a la Policía el mismo día del asalto, cuando dijo que fue secuestrado por cuatro hombres para que participara en el asalto.
– En su defensa dijo que el hecho de llevar cinco meses taxiando en Managua no lo obliga a reconocer cuándo está en presencia de delincuentes o personas honestas, pues en la calle “monto a cualquiera porque esa es nuestra labor”.
– Explicó que fue en esas circunstancias que trasladó a cuatro asaltantes (dos de los cuales la Policía todavía no da pistas) y que se dio cuenta de su condición de malhechores cuando empezaron a decir que no podían fallar (en el asalto). No obstante, para entonces él ya no podía hacer nada porque iba advertido de que “se jalara rápido” porque si no se moría