Rebelión en la Granja

* René García Baltodano

Hace varios años, mi papá me contó que LA PRENSA publicó, en los inicios de la década de los ‘80, antes de la cruda censura de la libertad de expresión, “Rebeldía en la Granja” (Animal Farm), del escritor inglés George Orwell.

Yo tuve la gran oportunidad de leer esta maravillosa fábula, y a medida que lo hacía, me daba cuenta cómo Orwell definía clara y precisamente la verdadera cara del comunismo, sin presentar discrepancia alguna. Hoy, nuevamente, estamos frente a la amenaza comunista, y quizá sería una buena idea repetir la entrega de principios de los ‘80.

Respecto al editorial de LA PRENSA (El triunfo de Lewites), siendo prudente, desearía equivocarme para creer que estos señores sandinistas, que tuvieron su oportunidad durante diez años, no repetirán los mismos errores políticos, económicos, pero sobre todo, sociales.

Tengo casi 22 años, sé lo que sé del FSLN y de su gobierno, porque recuerdo algunas cosas, pero más que nada, por la educación de mis padres y demás familiares; mas muchos de los actuales jóvenes votantes, entre los 16 y los 18 años, tal vez conozcan poco o nada de la verdad. Es pues, “Rebeldía en la Granja” una buena oportunidad de aportar con un granito de arena a la educación de estos jóvenes y a la declaración de la verdad.

Sería fabuloso que los nuevos alcaldes rojinegros, honren lo prometido y no engañen al pueblo; sería bueno, asimismo, que el FSLN tuviese ideas frescas y renovadas, ideas que proclamen con convicción la tolerancia, la hermandad entre los nicaragüenses, y la no violencia, no el odio entre clases ni el resentimiento social, la división de la familia, y la pérdida de los valores éticos y morales, como sucedió a lo largo de los ‘80.

Sin embargo, como dice la editorial de hoy, el FSLN no ha renegado de la ideología totalitaria ni se ha arrepentido de los excesos gubernamentales que muchos de sus dirigentes cometieron en los años 80. Por lo tanto, el miedo que existe entre varios sectores de nuestra sociedad, es auténtico.

Es entonces, un imperativo para nosotros, difundir la verdad y no cerrar los ojos ante los crasos errores y las atrocidades cometidos por las mismas cúpulas sandinstas que ahora pactan para repartirse el poder y la impunidad de sus actos.

Sólo la educación de nuestro pueblo con la verdad, hará que crezcamos como sociedad y que poco a poco mejoremos nuestra Nicaragua.

* Estudiante de UNICA  

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