Siempre estuvieron acertadas las encuestas

Federico Dueñas

Managua, el “Premio Gordo” de las elecciones del 2000, se lo llevó el sandinismo con su carismático candidato a la Alcaldía, el compañero reciclable Herty Lewites.

Gústenos o no, tenemos que aceptarlo. La mayoría de los managuas optaron por él, le dieron su confianza con su voto secreto en las urnas electorales y, ante esa realidad no hay más qué discutir, así lo reflejaban las empresas encuestadoras más prestigiosas y serias que sondearon previamente al ciudadano y así sucedió. La veíamos venir, pero no la queríamos aceptar, la experiencia, la sensatez, la lógica y la razón nos lo impedían. Muchos entes pensantes (ahora me parece que no somos tantos como yo creía) nos desencantamos con los instintivos resultados de las elecciones, hubiéramos preferido otro candidato con orientaciones democráticas más auténticas para este triunfo, que no fuera corrupto, indemnizado, geófago ni pactista, pero en el libre juego de la democracia la mayoría manda, aceptemos cívicamente lo que la visceral (las masas informes), mayoría decidió.

Herty fue el candidato del sandinismo. Ya electo y cuando entre al ejercicio pleno de su cargo será entonces el “alcalde de todos los managuas”. Deberá gobernar “parejo” para quienes votaron por él y para quienes fueron sus opositores en general, si es que realmente desea el bien de la Comuna. Deberá estar “psicológicamente” preparado para soportar los embates emotivos del herido y virulento presidente Arnoldo Alemán. Herty deberá cumplir su solemne ofrecimiento de campaña de independizarse lo antes posible del feroz danielismo, que tanto mal ha traído al país.

Herty, quien no es ningún tonto, tiene compromisos profundos con el FSLN, conoce muy bien a los ex comandantes, a la Novena Fatídica, sabe qué clase de individuos son ellos y de lo que son capaces de hacer cuando alguno de sus compinches se les “sale del huacal”. Dejarán que Herty gobierne independientemente para beneficio de TODOS los managuas?. Espero que sí, que no se conformen con esta victoria pírrica y piensen a futuro en su ubicación política para las elecciones presidenciales del año 2001. Tengamos presente el cuarenta por ciento de abstencionismo.

Los sandinistas deben tener muy en cuenta en su ejecutoria sobre la Alcaldía de Managua el enorme peso del “Voto Castigo”, lo sufrieron consecutivamente en el 90 y en el 96, con don Daniel Ortega de candidato a la presidencia. Ya que éste puede volver a repetirse si postulan un candidato quemado para el 2001. El mismo voto castigo, ya lo sintieron en carne viva, con profundo ardor, los prepotentes directivos del PLC. El colmo. ¡Hasta en la república independiente de El Crucero perdieron! Es más, la derrota del PLC, bien puede semejarse (guardando proporciones adecuadas) a la del PRI en México, después de diez años de cínicos abusos sobre el presupuesto, de descarados robos a entes autónomos, insultos y corrupciones de toda clase a súbditos, propios, ajenos, periodistas y funcionarios extranjeros, el sufrido ciudadano corriente se hartó de ellos y arrojó su contenida ira en las urnas electorales. El precio de tapar los abusos, robos y burlas a la ley de Byron Jerez, de Jorge Solís, del Tigre Quintana, y demás tenebrosos componentes del círculo íntimo, tenían un precio y este precio se ha comenzado a pagar con las derrotas electorales a nivel nacional sufridas por el PLC el pasado cinco de noviembre. ¿Habrá tiempo para que la dirigencia del PLC reaccione oportunamente de cara a las elecciones presidenciales del 2001 o en su vergonzosa derrota se conformarán con el saqueo del país de aquí a cuando abandonen el poder?  

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