El uso indiscriminado de plaguicidas constituye el tercer problema ambiental en el país, después del problema de la contaminación del agua y la tala de bosques. LA PRENSA/ARCHIVO.

Cuenca del Caribe no escapa a basura tóxica

Plaguicidas que desembocan en ríos de la Costa Atlántica provocan efectos nocivos a los seres vivos Marena estima que existen unas 590 toneladas de plaguicidas obsoletos Benjamín Blanco [email protected] Aproximadamente trece toneladas métricas de plaguicidas activos son arrastradas cada año hacia el Caribe nicaragüense, según revela un estudio llamado Proyecto de Reducción del Escurrimiento de […]

  • Plaguicidas que desembocan en ríos de la Costa Atlántica provocan
    efectos nocivos a los seres vivos
  • Marena estima que existen unas 590 toneladas de plaguicidas obsoletos

Benjamín Blanco [email protected]

Aproximadamente trece toneladas métricas de plaguicidas activos son arrastradas cada año hacia el Caribe nicaragüense, según revela un estudio llamado Proyecto de Reducción del Escurrimiento de Plaguicidas al Mar Caribe.

El estudio realizado por el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) y el Programa Mundial de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), actualmente es impartido en forma de taller a funcionarios de distintos ministerios del Estado, entre ellos el Ministerio de Salud (Minsa), Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) y representantes de productores cafetaleros y azucareros.

El taller que culmina hoy en un hotel capitalino, pretende retroalimentar el estudio sobre el escurrimiento de los plaguicidas, a través de la conformación de grupos de trabajo entre los participantes, con el fin de recabar propuestas de solución al problema de la contaminación tóxica y así enriquecer el Programa de Acción Nacional para reducir sus efectos dañinos.

¿MAL NECESARIO?

El nivel de riesgo de esta contaminación es incierto, pero hasta el momento se puede valorar en forma general como relativamente bajo, considerando el volumen y vida media de los plaguicidas usados en las Cuenca Atlántica que desemboca en el Caribe.

“Aunque los plaguicidas seguirán siendo útiles y necesarios para proteger la agricultura y la salud de diversas plagas, su uso indebido e indiscriminado ha producido una serie de efectos indeseables, incluyendo intoxicaciones humanas”, señala un extracto del resumen al informe nacional del proyecto ejecutado por Marena.

CONTAMINAN CARNE, LECHE Y CONCHAS NEGRAS

Según Camilo Lara, miembro del organismo S.O.S. Ambiente, “en algunos casos los plaguicidas arrastrados por las escorrentías se almacenan en los vegetales, los cuales sirven de alimento al ganado. De esta forma se contamina la carne y la leche, lo que representa una amenaza a la salud humana si se consumen de manera constante”, aseguró.

Lara señaló que una de las especies más impactadas negativamente son las gustadas conchas negras, “las cuales acumulan esas sustancias tóxicas, y aunque las conchas no mueren porque no las digieren, sí afectan al ser humano que las consume”, afirmó.

A pesar que existe la Ley número 274, “Ley básica para la regulación y control de plaguicidas, sustancias tóxicas, peligrosas y similares”, que entró en vigencia desde febrero de 1998, Lara considera que hay mucha debilidad gubernamental para hacerla efectiva.

“Aunque la ley es excelente, algunos ministerios como Minsa y Magfor no han elaborado algunas normas que deberían ser de estricta aplicación y cumplimiento, o sea que existen algunas debilidades en la coordinación interinstitucional”, comentó Camilo Lara.

La OPS en Nicaragua ha realizado algunos estudios sobre el efecto del uso de plaguicidas y se sabe que respecto a la problemática ambiental, éste ocupa el tercer lugar después del problema del agua y los bosques agregó Lara.

MUCHAS CAUSAS

Entre las principales, está la falta de educación que crea poca percepción del riesgo tóxico; insuficiente control estatal; limitado cumplimiento de los compromisos internacionales; políticas oficiales que fomentan el uso de agroquímicos y desfavorecen la adopción de alternativas agroecológicas de control de plagas, así como el poder y la influencia del comercio de agroquímicos.

FRONTERA AGRICOLA ABRIO LAS PUERTAS A PLAGUICIDAS

– La vertiente nicaragüense del mar Caribe ocupa un 93.6 por ciento del territorio nacional. La rápida y desordenada expansión de la frontera agrícola en la cuenca Atlántica es preocupante, porque conlleva el aumento de uso de plaguicidas y mayores riesgos de contaminación ambiental.

– Los 463 kilómetros de costas marinas caribeñas nicaragüenses sostienen 17 ecosistemas integrados por 14 ríos, seis tipos de bosques, humedales, playas, barras arrecifes, pastos marinos, cayos e islas con una gran riqueza y diversidad biológica, la cual viene siendo impactada por los plaguicidas en las últimas décadas.

– Los ríos que desembocan en el Atlántico, según mediciones del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), descargan cada año unos 147 millones 829 mil metros cúbicos de agua y, de 22 millones 700 mil a 30 millones 700 mil metros cúbicos de sedimentos.

– El manejo de los plaguicidas, adolece de una serie de deficiencias, entre las que están el almacenamiento impropio e inseguro. Además muchos desechos tóxicos han sido irresponsablemente arrojados en fosos de tierra de suelos agrícolas, alcanzando incluso a las aguas subterráneas y pozos de abastecimiento de agua potable.

– En Nicaragua se desconocen las cantidades reales de desechos tóxicos. El Marena estimó que después de las operaciones de eliminación de 400 toneladas realizadas en 1998 y 1999, con apoyo del Banco Mundial y Finlandia, existen otras 590 toneladas de plaguicidas obsoletos que requieren ser eliminadas a un costo de 1.8 millones de dólares.  

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