Carlos de León Guevara
Las innumerables interrogantes que, día a día nos planteamos los nicaragüenses, la actitud frente a las preguntas, ante los cuestionamientos, es lo que irá marcando la ruta hacia el horizonte como meta, en el cual cada uno de nosotros hemos de poner la vista más que en los obstáculos que podamos hallar.
El nuevo paradigma para desarrollar una nación son los valores, y no solamente modelos económicos; ya que un pueblo es el resultado de hábitos, costumbres y creencias.
Todos queremos que nuestra sufrida Nicaragua cambie, pero el problema es que a cada nicaragüense hay que despertarle el deseo de cambio. Básicamente es un cambio de actitud lo que tenemos que buscar en el ser humano. Cambio de actitud, de mentalidad es lo que más necesitamos para dejar ya la historia de negativismo que tantos ideales, tantos proyectos y tantos generosos esfuerzos ha hecho sucumbir. El progreso de Nicaragua, la prosperidad de los nicaragüenses es tarea de nosotros mismos, poseedores de virtudes y cualidades infectadas con el virus del derrotismo que es preciso eliminar.
No en vano hemos apelado frecuentemente a la necesidad de emprender una vigorosa y amplia campaña a fin de recuperar lo nuestro y desde allí proyectarnos, puesto que nuestra capacidad y nuestros recursos nos dan alas que no hemos utilizado por ignorancia, miedo o por comodidad.
Los medios de comunicación tienen en esta tarea gran responsabilidad, como también la tienen los líderes religiosos, los dirigentes políticos, los maestros y los padres de familia. Hemos de alzar vuelo para llegar a la altura del águila o el cóndor, pero sólo será posible en la medida en que el impulso sea hacia la altura, y no hacia el abismo.
Nos duele Nicaragua, porque la amamos, y ese dolor deberá ser creativo y fructífero, para lograr el cambio de actitud, de mentalidad en cada uno de nosotros, de manera que el pensamiento derrotista sea eliminado por nuevos intentos; que el hábito del negativismo se esfume en posiciones conscientes de que es más y mejor lo que nos rodea silenciosamente.
La actitud que cada uno asumamos será la clave del éxito o del fracaso. “Por ello es que la gran respuesta está dentro de Nicaragua”. Está en cada uno de nosotros seguir arrastrando el estigma de subdesarrollados para justificar la inactividad, el inmovilismo, incluso ideológico, es detenernos porque nosotros queremos, no porque nos lo impongan o lo importemos.
La nueva Nicaragua será el reflejo y el resultado del rescate de aquellos valores, honradez, patriotismo, laboriosidad, iniciativa y convivencia, que adormecidos llevamos dentro. Es preciso despertarlos porque los nicaragüenses podemos y debemos hacer las cosas bien.