Estaba escrito en las paredes

Gilberto Cuadra S.

Es sorprendente cómo el celo partidario impide leer los signos de los tiempos. Por todos lados se leía y percibía “Herty ganará y Wil perderá” La reciente victoria electoral edilicia del Frente Sandinista en los departamentos más poblados y significativos de Nicaragua, nos debe hacer reflexionar sobre la estrategia democrática y hacer todo lo posible en las urnas del 2001, para que la naciente democracia, no se ahogue en su propia sangre por falta de tacto y visión política. Las recientes elecciones son una lección que todos debemos de analizar, interpretar sus resultados y tomar las decisiones prudentes y necesarias, para que no se repita tal acontecimiento.

Desde hace varios meses se percibía en toda la sociedad nicaragüense que la campaña generosamente fondeada por el PLC, no estaba rindiendo sus frutos, y que el deterioro normal que se le da a un gobierno en ejercicio, estaba pesando más que las múltiples presentaciones públicas y ruidosas manifestaciones de celo partidario que se daban a lo largo y ancho de Nicaragua. Las noticias de corrupción y malos manejos, que aparecían en los distintos medios de comunicación, que se endilgaban contra ambos grupos partidarios, no favorecían la imagen del partido gobernante, y apagaban la imagen de Wilfredo Navarro, pues normalmente en estas circunstancias siempre la opinión pública se inclina a creer cierto o no, todo aquello que desfavorece al partido en el poder.

Adicionalmente, el repunte de otras de las fuerzas democráticas (Partido Conservador) lideradas por los grupos económicos, estableció una división de las fuerzas democráticas y el viejo principio de Maquiavelo: “Divide y vencerás” comenzó a tomar vida, en este caso, sin que el adversario común, el FSLN, generara las pautas de división democrática.

La lección recibida el día 5, la podemos interpretar como un eslabonazo de conciencia para hacer las cosas futuras pensando como nación y no en sueños partidarios. La significativa abstención de los electores puede interpretarse como un rechazo a la campaña electoral, como una falta de confianza en el sistema electoral nicaragüense y como un voto castigo al partido gobernante.

La victoria del FSLN significativa como es, tampoco debemos considerarla como el preludio de otras victorias adicionales. Los pueblos latinoamericanos en esta última década, han aprendido a convivir democráticamente y a aceptar la decisión soberana del pueblo en las urnas y no es nada raro que las principales alcaldías de un país, tengan un signo político diferente a las del gobierno central, el caso más notorio y conocido por nosotros se da en el vecino pueblo de El Salvador, en donde el partido revolucionario FMLN, por dos veces consecutivas ha conseguido la principal alcaldía del país y sin embargo, El Salvador, continúa tratando de vivir la democracia e iniciar su despegue económico, pese a esa situación.

Antes de las justas electorales del 2001, es conveniente reflexionar y elegir como candidatos a personas de probada vocación democrática, credibilidad ciudadana y evitar en lo posible que los excesivos celos partidarios generen nuevos “dedazos“ que pongan en peligro los diez años democráticos que muy lentamente hemos venido construyendo, viviendo y deseando para Nicaragua.  

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