Injusticias de Feniba II

Tito Rondó[email protected] ¿El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En el caso de Feniba, muchísimas veces (los carnés, el bate campana, etc.). A raíz que un campeonato nacional se vio ensombrecido al decidirse en el escritorio, cuando el León le ganó al San Fernando por violar la […]

Tito Rondó[email protected]

¿El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

En el caso de Feniba, muchísimas veces (los carnés, el bate campana, etc.).

A raíz que un campeonato nacional se vio ensombrecido al decidirse en el escritorio, cuando el León le ganó al San Fernando por violar la notoria (por equivocada) regla del pitcheo en 1998, se estudió a fondo el reglamento del béisbol para ver dónde encajaba esta penalización draconiana.

El resultado de los análisis fue unánime (a menos que uno cuente a Carlos García, en ese caso fue mil contra uno…).

El reglamento del béisbol es claramente enemigo de que se pierda un partido fuera del terreno de juego. La falta tiene que ser mayor, tal como rehusar jugar, desobedecer una orden explícita del umpire o quedarse sin peloteros, para que esto suceda.

En todos los otros casos lo peor que puede pasar es que se vuelva a jugar el partido desde el momento en que se violaron las reglas; la mayor parte de las veces un jugador es declarado out por apelación.

Está clarísimo. No se debe penalizar un caso administrativo con la pérdida de juego.

Pero Feniba es campeona. No le bastó la vergüenza nacional de 1998, volvieron a poner reglas tontas penalizadas con la máxima sanción.

Esto es algo que no debiera suceder. Lo único que se me ocurre es que el de la idea nunca decidió un partido bateando o lanzando, y se quiere desquitar ahora decidiéndolos desde el escritorio.

Por supuesto el destino es cruel, y a los equipos que tienen mucho dinero y les sobran las victorias no los apunta el dedo de la suerte para hundirlos. Pero al Chinandega sí.

Seamos sinceros. De acuerdo al testimonio de los rivenses, ellos nunca acordaron jugar con una pelota que no era la Wilson 10-10 reglamentaria.

Aún si lo hubieran hecho, el Rivas cuando peor sería culpable de violar un pacto de caballeros, algo por supuesto altamente censurable, pero no penalizado, al menos todavía, por la pérdida del juego.

El Chinandega, sin embargo, está listo y servido. Es más, ya Feniba dio su dictamen.

Lo que pasó fue que la gente que anda ayudando al Chinandega está consiguiendo los billetes de uno en uno, y no tienen experiencia con el reglamento. Debieran haber mandado un fax de emergencia, pidiendo utilizar la otra pelota.

La violación de la Regla del Pitcheo es de oficio, o sea que no tiene que mediar protesta del Rivas para que le sea adjudicado el partido. De todas formas, Eduardo Holmann, directivo sureño, se lo ha recordado a Feniba, para que dejen caer la hoja de la guillotina.

Así que es perfectamente legal que el Chinandega pierda estos partidos ganados de buena fe en el terreno de juego. Pero es totalmente ilógico, y peor aún, moralmente injusto.  

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