Impactan talento y sencillez de Gonzalo López

Luego de recibir su bono, Gonzalo y su abuelo, están dedicados a construir un estadio de béisbol infantil en el terreno donde comenzó a forjarse como jugador Edgard Rodríguez C. edgard.rodrí[email protected] Más que por lo que ha hecho, Gonzalo López intimida por lo que podría llegar a hacer. El joven prospecto, que sedujo a varias […]

  • Luego de recibir su bono, Gonzalo y su abuelo, están dedicados a construir un estadio de béisbol infantil en el terreno donde
    comenzó a forjarse
    como jugador

Edgard Rodríguez C. edgard.rodrí[email protected]

Más que por lo que ha hecho, Gonzalo López intimida por lo que podría llegar a hacer.

El joven prospecto, que sedujo a varias organizaciones de Grandes Ligas, hasta ser finalmente atrapado por los Bravos de Atlanta, se ha convertido ahora, en la máxima esperanza del béisbol pinolero, en su intento de proyectarse en el mercado internacional.

Firmado por 725 mil dólares por Atlanta y luego de un viaje a EEUU, donde actuó en una liga instruccional que le permitió afilar su potencial, López está de regreso en el torneo local. Hizo una primera salida y los 6 outs que sacó, fueron por la vía del ponche.

Impactó con su fortaleza y precisión. Su atrevimiento y prudencia… Estuvo sensacional.

“Quizá lo mejor fue que me sentí relajado, suelto. No tuve ninguna presión. A lo mejor me ayuda mucho el hecho de que lancé con las selecciones infantiles y juveniles. Todo eso sirve para forjar el carácter. Sé que tengo mucho por aprender, pero poco a poco se van observando mis progresos”, señala el tirador en su casa, ubicada en las Américas 1.

El terreno donde comenzó a forjarse Gonzalo, está precisamente frente a su casa. Es un campo disparejo que se ha hecho decente gracias al esfuerzo de su abuelo, también del mismo nombre, quien pasa largas horas del día laborando ahí. Sin embargo, Gonzalo le dio a su abuelo la gran sorpresa y es que hará un estadio infantil en ese predio cercano.

“Mi abuelo consiguió una ayuda por otro lado, pero yo le voy a meter el hombro para que se vuelva realidad su sueño de tener un estadio con sus gradas y bien cercado. Será algo modesto pero muy bonito. A la vez, yo lo hago como agradecimiento porque ahí fue donde comencé a jugar”, explica el lanzador de apenas 17 años de edad.

El estadio llevará el nombre de Gonzalo López, justo como también se llama un equipo pre-infantil, que dirigido por su abuelo, marcha invicto en sus primeras dos salidas. En él milita el menor de sus 8 hermanos, quien al igual que Hugo, el que sigue a Gonzalo, esperan seguir sus huellas dentro de la pelota pinolera y quizá hasta más allá.

-¿Qué tanto ha cambiado tu vida?

“Tenemos un poquito de dinero, pero como persona no hay cambios. Mis amigos siguen siendo los mismos del barrio y otros que he hecho en el béisbol. El dinero te da algunas facilidades, pero no lo es todo. Al menos yo, no quiero que sea el centro de mi vida”.

-¿Tu familia qué te dice?

“Pues los veo contentos. Saben que lo de mi firma y mi bono es para todos. Es el fruto de un esfuerzo de todos. Mi papá y mi abuelo han trabajado bastante conmigo y ahora que hemos dado este primer paso, tenemos que compartirlo todo”.

-¿Pensás moverte de las Américas?

“Mi abuelito me decía que quizá sería bueno comprar un terrenito fuera de Managua, por la zona de Ticuantepe. A lo mejor lo hacemos, pero de momento la prioridad es arreglar la casa y mejorar algunas condiciones adentro”.

En confianza

Andás un tremendo vehículo (Toyota 4 runner año 2001)

“Sí pero no se me olvida que hasta hace poco andaba en la ruta 101, ahí colgado con mi abuelito. El me decía que pronto andaríamos una buena máquina, y yo pensaba que me lo decía para contentarme”.

¿Quiénes son tus amigos más cercanos?

“Róger Mendoza, a quien le decimos “el chino”, Carlos Mena “el mono” y Jairo Sandoval “checheque”. Ellos son del barrio, pero tengo otros que he conocido ya en el béisbol”.

¿Y a vos cómo te dicen?

“El ñuñurro”.

¿Qué es eso?

“Mi abuelita (Dora Lanzas) les decía ñuñurritos a los pollitos recién nacidos mientras los acariciaba en su mano. Y cuando me vio a mí, dicen que también decía mi ñuñurrito. Así me quedé. Nada más que no diminutivo, sino ñuñurro”.

¿Qué significa tu abuelo para vos?

“Mi mejor amigo, un padre. Como mi papá andaba trabajando, él se hacía cargo de mí. Nunca se perdió un juego mío. En bicicleta o en bus, siempre estaba observándome”.

Veo que te aconseja mucho.

“Está pendiente de todo. Me dijo que quiere que le conceda un favor, y es que sea yo quien salude a la gente y no esperar que la gente venga a mí. Y le he cumplido”.

¿Tenés novia, vas a casarte?

“Por ahora no. Pienso que mi cabeza tiene que estar ocupada en lo de mi ascenso a las Mayores. Después, establecerme y luego puedo pensar en eso. Antes no”.

¿Cómo has sentido a los periodistas?

“Bien. Yo tengo una buena relación con ellos. Sé que debo portarme bien porque si no me agarran y me acaban, pero los respeto. Ellos hacen su trabajo y yo el mío. Lo que más agrada es que todos han visto que no he cambiado”.  

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