Con motivo de las próximas elecciones municipales, recuerdo una conversación con mi padre, –Domingo Argüello– a principios de 1979. Para ese año mi padre tenía 87 años. Nació, creció y peleó dentro y por el Partido Conservador ascendido a General en media batalla de la defensa del Bluff.
Dado todo lo anterior, el antisomocismo es viejo, fuerte y auténtico. La conversación en cuestión, se inició por lo familiar y terminó con la “situación política del país”… la cual estaba muy inestable que se cae Somoza, que si los sandinistas son comunistas, que la cosa está muy difícil pero… “papitó –así me llamaba a veces– el diablo es mejor que Somoza”.
Pasó 79, subieron los sandinistas y por el año 82 conversábamos nuevamente y la plática derivó a la “situación política del país” cuya economía estaba destruida, la agricultura y la producción por los suelos las colas, la escasez, el campesino sufriendo, la censura, el autoritarismo, la prepotencia, la televisión. En fin, “papitó, esta gente (los sandinistas) está destruyendo el país estos jodidos son peores que el diablo”.
Por lo que dejaron los sandinistas, tenía razón mi padre y no han cambiado.
Roberto Argüello Noguera.