Freddy Potoy
En este momento no cabe pensar que “ardió Troya” ni que podríamos estar a las puertas de una reedición de una “Navidad Roja” contra los miembros de Yátama, pero sí es importante que los hechos registrados en Puerto Cabezas hagan recapacitar a quienes tienen el poder y que piensen en función de la nación y no de sus propios intereses, por favor.
La sangre ya salió a relucir en Puerto Cabezas en este contexto de las elecciones municipales y eso no es bueno para Nicaragua. Los magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), el Gobierno, el FSLN y todos los actores políticos involucrados en este contexto deben reflexionar por el bien del país, buscar una alternativa al problema y no hacer del capricho, la prepotencia, la soberbia y la arrogancia, elementos torales para desbaratar la democracia y la igualdad ante la ley.
Si es fácil dar órdenes desde las lujosas oficinas con aire acondicionado de los magistrados del CSE, de la Comandancia General del Ejército y de la sede central de la Policía, para restablecer el orden a punto de bala e intimidación con las tropas especiales de ambos cuerpos represivos del Estado, ¿por qué no lo es cambiar de criterios políticos por el bien de la democracia, de la convivencia pacífica, de la tolerancia y el desarrollo?
Señores que tienen el poder, no son ustedes los que padecen hambre, frío, desempleo, miseria, enfermedades, falta de vivienda, alimentación, mala salud, desatención en la educación en la Costa Atlántica del país. Dejen que el pueblo elija a sus líderes.
El error histórico de quienes llegan al poder es querer pensar, sentir y actuar en nombre de los demás. Los gobernantes han creído que Managua o el Pacífico es Nicaragua y han atropellado los derechos de los ciudadanos del Atlántico que tienen su propia identidad, su propia cultura, sus propias necesidades y su propio pensamiento. Los hechos de violencia de Puerto Cabezas reflejan que los gobiernos nunca han planificado, organizado ni desarrollado proyectos en función de la naturaleza de la región atlántica.
Ahora el poder político y militar reprime porque se siente ofendido de los actos vandálicos de una población que no quiere respetar la democracia. ¡Qué lindo! No estoy a favor de la violencia, pero los hechos de Puerto Cabezas los cosecharon los soberbios del poder.
El Atlántico siempre ha sido marginado. La Ley de Autonomía de la Costa Atlántica es papel mojado, los políticos oportunistas y algunos empresarios corruptos se valen de mañas para explotar la madera, los recursos marítimos y cuanta riqueza haya en esa zona. ¿A cambio de qué? ¿En qué se le retribuye a la población del Atlántico?
¿No somos acaso los del Pacífico y principalmente los que tienen el poder los que alimentan cada día ese concepto separatista con la Costa Atlántica? ¿No son los poderosos los que quieren imponer su voluntad a ciudadanos que tienen otros patrones para guiar a su pueblo? Creo que estamos a tiempo de rectificar.