Recordando el milagro de 1951

Tito Rondó[email protected] En 1951 los Dodgers de Brooklyn, con un equipazo que había ganado la Liga Nacional en 1941, 1947 y 1949, y que triunfaría en 1952, 1953, 1955 y 1956, se encontraba a mediados de agosto con una ventaja enorme sobre sus vecinos y más encarnizados rivales, los Gigantes de Nueva York. Guiados por […]

Tito Rondó[email protected]

En 1951 los Dodgers de Brooklyn, con un equipazo que había ganado la Liga Nacional en 1941, 1947 y 1949, y que triunfaría en 1952, 1953, 1955 y 1956, se encontraba a mediados de agosto con una ventaja enorme sobre sus vecinos y más encarnizados rivales, los Gigantes de Nueva York.

Guiados por el fiero ex manager de los Dodgers (y ex short de los Cardenales de 1934) Leo Durocher, los Gigantes hicieron un esfuerzo máximo y empezaron a ganar y ganar, hasta alcanzar a los Dodgers el último día de la temporada. Los Dodgers iban perdiendo. Pero tuvieron su milagrito, vencieron a los Filis, y se decretó un play off de posibles tres juegos. El que ganara dos iría a la Serie Mundial contra los Yanquis.

Los Gigantes ganaron el primero 3-1 con Jim Hearn en el montículo, partido jugado el 1 de octubre de 1951, el primer juego de Grandes Ligas televisado a todos los Estados Unidos. Bobby Thomson, nacido en Escocia pero llegado a Estados Unidos muy joven, le conectó jonrón al estelar Ralph Branca.

Fue quizás el pasar a Thomson a tercera y dejar al novato Willie Mays en el jardín central la clave para los Gigantes.

Pero los Dodgers reaccionaron y aplastaron a los Gigantes 10-0 en el segundo juego con el novato Clem Labine tirando blanqueada.

El 3 de octubre se jugó el partido decisivo, y el as Don Newcombe de los Dodgers estuvo inmenso. Dominó completamente, y los Dodgers llegaron al cierre del noveno con ventaja de 4-1. Parecía que el milagro se esfumaba.

Pero Alvin Dark (famoso short que visitaría Nicaragua durante la Profesional) dio hit, y el “Mandrake” Don Mueller lo imitó. Después que Monte Irvin falló en elevadito Whitey Lockman conectó doble empujador, poniendo el juego 4-2 y dos en base, con el empate para Nueva York en segunda.

Entró Branca en relevo a enfrentar a Thomson. ¿Base intencional?… no, strike cantado. De repente, la bola voló a lo profundo del left, y quedó para siempre el grito de Russ Hodges: “¡Los Gigantes son campeones! ¡Los Gigantes son campeones! ¡Los Gigantes son campeones! ¡Los Gigantes son campeones!…”.

Thomson eternamente héroe, Branca eternamente villano…

Pero la vida sigue. La hijita de Branca creció, se casó con un pelotero, y hoy día es la esposa de Bobby Valentine.

Valentine fue firmado ayer por los Mets por tres años para que siga siendo el manager (otro “ex nica”, Lou Piniella, firmó con Seattle), frustrando a Tommy Lasorda, quien despidió a Davey Johnson porque quería a Valentine.

Johnson ha dicho que “Lasorda (entre otros) me clavó el puñal”. De acuerdo a las malas lenguas, hay un club de los que dicen eso, y entre las víctimas de Lasorda se encuentran Dave Stewart, Pedro Martínez, René Cárdenas, Mark Cresse, Pedro Astacio y muchísimos más.  

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