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No es cierto que es entrenador de natación y no sabe nadar como cariñosamente siempre lo ha dicho el colega Rigo Solís de Radio La Primerísima.
De verdad Enrique Eduardo Portocarrero López, de 49 años de edad, sabe lo que es esta exigente disciplina por dentro y por fuera.
Lo conoce tanto en el interior como en el exterior de la piscina. “No sólo natación ha significado mi vida”, dice sobre su original esencia deportiva.
El currículo deportivo de Enrique Portocarrero en el fondo es bien rico.
Es uno de los pocos casos que encierran una vida entera conectada al deporte.
Sus días por este mundo han estado matizados por una variedad de actividades en su niñez y juventud que van desde jugar baloncesto, fútbol y practicar el atletismo y la natación.
Su paso por el amplio mundo de los deportes no culmina aquí y por eso el motivo de este perfil.
Desde que Portocarrero cerró su vida deportiva activa, es decir desde que dejó de ser protagonista en el propio terreno de juego, ciertamente nunca ha estado desligado de la actividad del músculo y el talento. Se ubica entre los mejores entrenadores de natación del terruño y los tres mejores árbitros de boxeo en la historia de Nicaragua, detrás de Fermín Carpentier.
El arbitraje, impartiendo justicia en unos 722 combates, le ha valido mucho para ubicarse como candidato al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense en este 2000.
SU ORIGEN
No es verdad que el personaje que nos ocupa nunca ha tocado ni con el dedo de sus pies el agua de una pileta, como en broma casi diario lo remacha Rigo Solís.
“Bueno, era del ‘montón’”, dice con humor. “Pero, logré destacar en el ámbito nacional, en los 50 metros pecho mi especialidad. Nunca alcancé grandes resultados en el ámbito centroamericano, pero me fajaba”, agrega en serio al recordar los días en que la natación lo aprisionó para siempre.
Corría 1973 cuando Enrique Portocarrero dio un paso determinante para que nunca se desprendiera del deporte de las albercas. Fue pensar todos los días en estudiar educación física y deporte, carrera que inició en la Upoli y culminó en la Escuela Militar de Educación Física y Deportes de la México (EMEFD).
Encontrar en este centro de estudios deportivos a Frank Richardson Sr., y a Jaime Llanes, en ocasión de una visita de la selección nacional de natación a México, también fue vital para en un futuro convertirse en el maestro de varias generaciones.
Richardson y Llanes buscaban un entrenador azteca para que adiestrara a los tritones pinoleros.
No obstante, el desaparecido multientrenador Istvan Hidvegui fue quien les recomendó a Portocarrero quien precisamente se encontraba en el EMEPD para absorber y transmitir los secretos de la natación a las futuras estrellas.
A partir de entonces su misión ha sido intensa a lo largo de los últimos 16 años dirigiendo clubes reputados, Tiburones de Nejapa Country Club, Sábalos del Jockey Club, Selección de Natación de Liberia de Costa Rica, Las Ranas y en la actualidad que lo hace para Barracudas.
Individualmente ha tenido entre sus manos a nadadores brillantes, Frank Richardson Jr., Camparis Knoepfler, Marcelino y Mirna López, John Fong y Félix Valdivia.
En estos momentos prepara y pule a los prospectos Aurelio Molina, Marvin Martínez y Angel Baltodano. “Tengo la satisfacción, en mis mejores momentos, de haber tenido el primer atleta en bajar el minuto en los 100 metros libres (Knoepfler) y de haber llevado a los dos primeros nadadores nicaragüenses (Richardson y Knoepfler) a unos Juegos Olímpicos”, sostiene. “Otro gran momento es haber conducido al Club Las Ranas a seis campeonatos nacionales en fila”, añade.
ENTRE LA NATACIÓN Y EL BOXEO
Cierto. La natación es lo que más le roba el tiempo y el corazón a Enrique Portocarrero.
No obstante, el boxeo también tiene un peso específico en su existencia y en sus aspiraciones.
Capaz de arbitrar unas siete peleas de campeonato mundial, entre las que destacan la de Fel Clemente y Danny “Coloradito” López en Rimmini, Italia, el Perfil de la Semana se esfuerza y se las ingenia para rendir como profesor de natación y juez de boxeo.
“Está bien lo que hago en el boxeo, pero el problema es que me gusta más la natación”, revela mientras se define.
En el amplio mundo de los deportes ciertamente Portocarrero ha hecho de todo, incluso periodismo deportivo en el que se notó como comentarista del Canal 2 en los años de la década de los 70’ y en los 80’ como reportero del entonces Sistema Sandinista de Televisión.
En ese mismo período también figuró en transmisiones de béisbol y programas deportivos en Radio Sport, Radio Deportes y La Primerísima.
“No fue difícil y tal vez porque desde antes comentaba boxeo”, indica.
Considera que para navegar en los dos mares que él lo hace, obviamente hay que prepararse mucho intelectualmente, pasando cursos y devorando libros como loco.
Inclusive hay que prepararse físicamente porque los días llegan a ser tan largos que comienzan antes de que salga el Sol y mucho después de que se oculta. Uno de los que vive ese trajín es Enrique Portocarrero que sobresale como entrenador de natación y como árbitro de boxeo.
Debe ingresar al Salón de La Fama.