Los políticos de nuestra época padecen del mismo mal todos ellos, cuando se trata de campañas prometen hasta más poder y una vez que obtienen sus objetivos se olvidan de sus promesas y comienzan a hacer análisis errados en un afán de sentirse bien con sus conciencias, sofismas que con argumentos de politiquería tratan de apoyar una tesis que primeramente apoye sus intereses y luego a otros sectores y si dentro de esos sectores está la clase más humilde, que bien, si no lo siento mucho.
Así que nuestros políticos son expertos en el arte del güegüense, arte que para desdicha se les revierte, pues el pueblo al fin y al cabo los conoce y ante las marrulladas de los políticos sabe cobrarles las facturas, por eso es que muchos de ellos pasan al olvido rápidamente, son homenajeados, bien recibidos adonde quiera que llegan con pleitesía y reverencia y lo gracioso es que se las creen pero al final de cuentas terminan sus períodos y el pueblo no quiere saber más de ellos y pasan a la interminable lista del olvido.
Sería hasta cierto punto de ayudar con un estudio de retroalimentación a nuestros diputados, ministros viceministros y directores de entes autónomos, que en la actualidad tienen cuotas de poder, les parece que la fuente de poder emana de ellos mismos y no del pueblo, muchos que cometieron esa torpeza se lamentan de no haber aprovechado esa oportunidad para el bien de la sociedad, de sus subordinados y de sus familias, pues se llenaron de orgullo y prepotencia.
Es necesario que nuestros políticos tomen cábula de aquel rey sabio que ante el conocimiento de sus limitaciones mandó a llamar a todos los sabios de su reino y les encomendó un trabajo de inventar una frase célebre para su reinado, luego de un mes vinieron a él todos sus sabios y pasando uno por uno ninguna frase cumplía con las exigencias, hasta que finalmente un pequeño hombre se le acercó obsequiándole un anillo que versaba una frase que decía “esto también pasará”.
Los nicaragüenses debemos buscar dirigentes idóneos que sean realistas y con conocimientos actuales, que sean personas capaces de hacer desaparecer la envidia, la revancha, el odio y hagan del Gobierno un crisol de ideas fulgurantes con el propósito de crecer en todos los campos, que nuestros dirigentes sean además de intelectos conocedores de nuestras riquezas y de nuestra pobreza, que sean visitadores del terreno que gobiernan y trabajadores sin horarios.
Simón Moraga Calero
Presidente Junta Directiva COVILACO R.L.