Adán Cárdenas*
No he sido hombre de las simpatías de los Chamorro, pero no olvido que uno de los viejos me puso su mano sobre mi espalda en la pila del bautismo para hacerme cristiano, fue él Frutos, hijo de don Pedro Joaquín Chamorro, ex Presidente de la República.
Desde los tiempos de la Independencia, por 1821 era esta familia rica, opulenta. Poseían haciendas de ganado y cacao y otras propiedades.
Durante la Guerra Nacional por 1855, cuando el filibustero William Walker se apoderó de la República, su hacienda de cacao “Las Mercedes”, en Nandaime, les fue confiscada y vendida a un norteamericano por ser fieles a su Patria, estuvieron en guerra contra el invasor mientras otros que conoce la Historia estuvieron con el filibustero.
Durante la Administración liberal del General Zelaya, sus cuantiosos bienes les fueron saqueados en toda forma por su independencia y su deseo de vivir libres. Multas, confiscaciones en tiempo de guerra y revoluciones, y en tiempo de “paz” saqueos de sus haciendas y almacenes comerciales, fueron las consecuencias por su actitud contra la tiranía.
El pago que su nombre recibe hoy por sus sacrificios, por su abnegación, por su patriotismo, es sencillamente una ingratitud. Persecuciones, cárceles, emigración y como compensación llamados defraudadores de la Hacienda Pública, por cobrar lo que les arrebataron.
Yo querría preguntar a los acusadores, si ellos fueran saqueados por algún Gobierno, ¿va a dejar de reclamar el perjuicio recibido?
Que las cantidades reconocidas parecen exageradas a los adversarios, como los TACITOS, es natural. Ellos querrían que no les pagaran ni un céntimo.
¿Qué sabe TACITO de las defraudaciones inferidas a las casas Chamorro?… ¿Qué puede esperarse que digan los victimarios convertidos en acusadores? Se sentían bajo un complejo de inferioridad por haber sido perdonados de todos su crímenes por sus víctimas, y haber sido libertados a su despecho, libertad que ejercieron para desvirtuar a sus libertadores.
Deben haber sido terribles los perjuicios recibidos por las casas Chamorro, para que sus miembros ricos desde sus antepasados, hayan sido reducidos a la miseria y después de haber recibido lo que otro Gobierno pudo pagarles, apenas les alcanzó para pagar a sus acreedores, y sus familiares continuaron en la miseria en que las sumió el Gobierno liberal. Pero la aberración mental que en algunos sujetos causa la pasión política es tremenda.
Don Frutos, mi padrino a quien no traté.
Don Pedro José, que vivió encadenado en la Penitenciaría y que salió para entregar su alma a su Creador.
Don Pedro Joaquín, que fue trece años emigrado.
Don Diego Manuel, que vivió encuevado y fue Presidente de la República.
Don Filadelfo el universitario, doctor en medicina.
Si hubiera en nuestro país muchos hombres de valor, probidad, abnegación y patriotismo como aquellos hombres ya desaparecidos, no prosperarían las tiranías en nuestro suelo.
Si hubieran sido unos ambiciosos de dinero y no luchadores para volver al país a la libertad, hubieran aceptado las propuestas que les mandó hacer el doctor J. Madriz, de que depusieran su actitud y les reconocería y pagaría todos sus reclamos. “Gracias —le contestó D. Diego— no luchamos por dinero. Si dinero persiguiéramos el mejor socio es el que se acaba de ir, el Gral. Zelaya”.
Don Diego Manuel Chamorro, ex Presidente de la República, hombre de ayer. Sus manos se fueron a la tumba limpias de sangre y de peculado. De la misma madera fueron sus hermanos; pero según TACITO, fueron defraudadores de la Hacienda Pública.
En esta tierra de Dios; al lado de la caña del maíz nace la zarza espinosa y al lado del hombre recto y probo nace el de alma ruin.
Dios de caridad, ¿por qué hiciste así a la pobre humanidad?
(Tomado de “La Prensa”)
“La hacienda ‘San Juan de Dios’ que acaba de adquirir el Presidente Somoza, formó parte de las vastas propiedades que poseía en Chontales la prócer de nuestra Emancipación, doña Josefa Chamorro, cuyo nombre está esculpido en la pirámide conmemorativa que se alza en la Plazuela de los Leones, hoy de La Independencia, en la ciudad de Granada”.
(Tomado de “Flecha”)
* Nieto del ex presidente de Nicaragua Adán Cárdenas en el período de 1883-1887, durante los llamados “30 años conservadores”